Aislamiento social en animales salvajes

03 Abril, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el biólogo Samuel Sanchez
El aislamiento social es un tema a la orden del día debido al estado de cuarentena instaurado. En este espacio te mostramos cómo afecta la falta de socialidad a los animales salvajes.

El aislamiento es algo que los animales no pueden permitirse si quieren dejar su huella en siguientes generaciones.

Ya sea para competir por la reproducción, para maximizar la supervivencia en manadas o por el propio gusto de compartir, los animales deben interactuar continuamente. Incluso los más solitarios –como muchos arácnidos– tienen que socializar al menos una vez en su vida: ¡Han de conquistar a una compañera para dar lugar a descendencia!

En estos momentos de confinamiento obligado por la crisis del COVID-19, todos estaremos lidiando con cierto grado de aislamiento social. Esto tiene diversos efectos tanto sobre nuestro estado tanto anímico como fisiológico. Ahora bien, ¿cómo afecta el aislamiento prolongado a los animales salvajes?

A continuación te presentaremos algunos estudios que han tratado de dar respuesta a esta pregunta.

No solo los mamíferos se ven afectados por la soledad

La socialidad es una característica que se suele atribuir únicamente a mamíferos. De hecho, la mayoría de las personas tiene en su mente las imágenes de varios grupos de primates desparasitándose unos a otros.

Aunque la jerarquización y las interacciones complejas sean típicas de animales de sangre caliente, hay estudios que rompen con muchas de estas preconcepciones; tal es el caso de este que se publicó en el año 2013.

En ese estudio se llevó a cabo un experimento en concreto: se monitorizaron camaleones de la especie Chamaeleo calyptratus. Estos fueron divididos en grupos de cuatro, exceptuando algunos especímenes en total aislamiento, durante sus dos primeros meses de vida. Los resultados obtenidos te sorprenderán:

  • Se descubrió que las interacciones durante los primeros días de vida condicionaban la manera de comportarse del animal en su etapa adulta.
  • Los camaleones aislados mostraron coloraciones diferentes a los agrupados.
  • Los animales agrupados eran menos sumisos que los aislados ante otros de la misma especie.
  • Los animales aislados cazaban insectos menos efectivamente que los agrupados.

Estos resultados dejan una cosa clara: la probabilidad de supervivencia aumenta en los individuos sociales. Aunque posteriormente el camaleón se vuelva un ser solitario, el aprendizaje común durante los primeros meses condicionará toda su vida.

Camaleón en una rama.

La compañía alarga la vida y el aislamiento la acorta

Todos conocemos la importancia de la interacción entre los seres vivos, pero no sospechamos hasta qué punto puede ser esencial. Este estudio realizado con la mosca de fruta Drosophila melanogaster demostró que la socialidad alargaba la vida de las moscas.

Se alojaron distintas colonias de moscas con distintos parámetros y se diferenciaron dos grupos: moscas “mutantes” (modificadas genéticamente para vivir menos) y moscas “ayudantes” normales. Estas fueron las observaciones:

  • Las moscas mutantes que convivían con ayudantes aumentaron su esperanza de vida considerablemente con respecto a las mutantes aisladas.
  • Las moscas mutantes que contaban con ayudantes aumentaron su movilidad drásticamente con respecto a las mutantes aisladas.
  • Bajo situaciones de estrés, las moscas mutantes que socializaron con ayudantes sobrevivieron más que las mutantes aisladas.

Impresionante, ¿verdad? No solamente las moscas mutantes lograron aumentar su esperanza de vida al socializar con las normales, si no que se volvieron más resistentes y ágiles.

Moscas con ojos rojos.

El aislamiento empeora el humor

La soledad no solo afecta patrones fisiológicos. También trastoca de forma drástica el humor en los animales, como expone este último estudio.

Monos macacos de distintas edades fueron aislados durante largos periodos de tiempo, y se monitorizaron sus reacciones en comparación con otros que fueron sociales la mayoría de su vida:

  • Los monos aislados mostraban conductas agresivas y de estrés, mientras que los acompañados casi no registraban estas emociones.
  • Los monos más jóvenes se mostraron más agresivos frente al aislamiento que los envejecidos.
  • Los machos se mostraron más agresivos frente al aislamiento que las hembras.

Así pues, esto es una prueba de que la falta de socialidad aumenta la agresividad y el estrés, sobretodo en machos jóvenes. Es necesario el estímulo de la interacción para un correcto desarrollo.

Los macacos evitan el aislamiento.

Consideraciones éticas y últimos apuntes

Estos estudios arrojan información esencial a la hora de entender el comportamiento animal. Aún así, uno no puede obviar la crueldad inherente de aislar seres vivos con el objetivo de aprender.

Por ello es necesario realizar este apunte: en la Unión Europea a día de hoy está expresamente prohibido utilizar animales para este tipo de experimentos a menos que sea esencial.

Los primates son una excepción aún más férrea, pues su utilización para experimentos está (casi) prohibida bajo ningún concepto. Por ello, el último estudio citado data del año 1971.

Estos experimentos etológicos nos han permitido entender las dinámicas sociales animales con muchos beneficios: saber cuál es el número óptimo de individuos para un zoo, dinámicas sociales en reservas naturales y evitar la crueldad en animales de compañía.

La etología del pasado nos ha permitido aprender a tratar bien los animales en el presente.

Una cosa es clara: la falta de socialidad no es agradable ni en humanos ni en animales. Por ello es muy importante tener en cuenta las necesidades sociales de nuestras mascotas a la hora de decidir adquirirlas y al convivir con ellas.

  • https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0003347213005186
  • https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2396722/
  • https://doi.org/10.2466/pr0.1971.29.3f.1171