Albinismo en la naturaleza: ¿es viable?

22 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la bióloga Ana Díaz Maqueda
Los animales albinos suelen llamar mucho la atención. Por ello, si no tienen ya suficientes problemas para sobrevivir, muchos acaban en zoológicos.
 

El albinismo en la naturaleza es un fenómeno extraño, pero no tanto como para convertirlo en una rareza. Los animales albinos tienen las mismas características que el resto de los miembros de su especie, con una excepción, que no producen melanina. 

¿Sabes cómo afecta este característico color blanco a la supervivencia de estos seres? ¿conoces por qué sucede? A continuación, te respondemos a estas preguntas y muchas más.

Albinismo y melanina

La melanina es un pigmento natural que producen la mayoría de los animales y les dota de un color oscuro, ya sea en la piel, las plumas, los pelos o las escamas.

En función de la acumulación y su combinación con otros pigmentos, pueden observarse diferentes tonos de negro, marrón, amarillo, rojo e incluso verde, pero nunca azul. El pigmento azul no existe en la naturaleza, pues suele darse por la acción de la incidencia de la luz solar sobre los distintos pigmentos.

Cuando un organismo no produce melanina, la coloración natural no aparece y es sustituida por el color blanco. A menudo, el color blanco tiene una tonación rosácea, debido al paso de la sangre por los capilares. De ahí que muchos animales albinos tengan la piel o los ojos ligeramente rosas.

Como consecuencia de estos rasgos físicos evidentes, el albinismo, como norma general, hace que los animales tengan varias desventajas a la hora de competir y subsistir en la naturaleza. 

Albinismo en la naturaleza.
 

La difícil vida de los animales albinos

Cada especie animal que puebla la Tierra en la actualidad, ha sufrido un largo proceso evolutivo que le ha hecho apta para sobrevivir en su medio. A grandes rasgos, cuando un gen muta y produce una característica física nueva, pueden ocurrir dos cosas:

  1. La mutación no interfiere en la capacidades reproductivas, o incluso las mejora, y por tanto, puede pasar a la siguiente generación.
  2. El gen mutado provoca la aparición de un atributo que dificulta la supervivencia del individuo o le impide reproducirse, por la razón que sea.

Una de las principales desventajas de los animales albinos es que su color blanco los hace más visibles ante los depredadores. No obstante, algunos estudios sugieren que el albinismo en ciertas especies da ventajas al portador.

Además, otras investigaciones sugieren que estos animales son capaces de cambiar sus pautas de comportamiento para evitar ser vistos.

Por ejemplo, los cocodrilos albinos son más nocturnos que los de coloración típica y utilizan la oscuridad de la noche para cazar sin ser detectados. Con esta estrategia, también consiguen evitar competir con sus congéneres por el alimento.

Por otro lado, lo que ocurre con el albinismo, además de conferir a los animales un color blanco muy llamativo y, por tanto, más visibles para los depredadores, es el desarrollo de ciertas enfermedades. 

Al carecer de melanina que al fin y al cabo es un pigmento que protege la piel, el sol incide más directamente sobre los núcleos de las células. Como consecuencia, la aparición de cáncer de piel es mucho más habitual.

 

Otros órganos muy afectados por el albinismo son los ojos. Los animales albinos tienen muchos problemas de visión y también son más susceptibles al desarrollos de glaucomas, úlceras e infecciones.

¿Todos los animales blancos son albinos?

El albinismo en la naturaleza puede presentarse en muchísimas especies animales. Sin embargo, no todos los animales blancos son albinos. Muchos organismos tienen una coloración blanca que indica una falta de melanina en su pelaje o plumas. Sin embargo, lo más probable es que la especie sea así. Por ejemplo, tenemos el caso de los osos polares.

Estos animales tienen el pelo totalmente blanco pero, si nos fijamos en su nariz u ojos, son negros, por lo que sí producen melanina. Además, debajo del pelo, la piel es oscura, para absorber más calor del sol.

Su pelaje blanco no es más que una estrategia de mimetización con su medio. Lo mismo ocurre con los zorros árticos o con la perdiz ártica, entre otros animales.

En ocasiones, podemos observar animales parcialmente blancos que mantienen parte de su coloración natural en regiones del cuerpo y en otras no. Esto tampoco es albinismo, sino leucismo.

Es muy común en las aves, que a veces, presentan algunas plumas blancas en lugar de su color natural. Hoy en día, se desconoce la razón de este fenómeno, pero puede estar ligado a temas nutricionales y también genéticos.

En ningún caso los animales naturalmente blancos o leucísticos desarrollan las patologías típicas que produce el albinismo en la naturaleza, así como tampoco se ve comprometida su supervivencia.

 
Un león marino blanco pero no albino.

¿Con qué frecuencia se da el albinismo en la naturaleza?

El albinismo es un fenómeno hereditario, es decir, se transmite de padres a hijos. La coloración está mediada por distintos genes, los cuales están formados por alelos, uno de la madre y otro del padre.

La pigmentación se da por alelos dominantes, por lo que con que uno de los progenitores aporte el dominante, no se dará el albinismo. Cuando ambos padres brindan alelos recesivos para el gen de la pigmentación, la descendencia nacerá albina.

Como dijimos al comienzo, los albinos son poco frecuentes. Solo unos pocos individuos portan el alelo recesivo, por lo que la posibilidad de juntar dos alelos recesivos es muy pequeña. Según los estudios, aunque el albinismo en la naturaleza varía según la especie, uno de cada 10 000 nacimiento será albino.

Debido al cambio climático, la destrucción de los hábitats y la reducción del número de ejemplares de muchas especies, cada vez se produce más endogamia. Como resultado, la variabilidad genética disminuye a pasos agigantados. Esto acarrea no solo la aparición de más animales albinos, sino el surgimiento de muchas otras mutaciones incompatibles con la vida.

 
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  • Creel, D. J. (1971). Visual system anomaly associated with albinism in the cat. Nature, 231(5303), 465-466.
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  • Robinson, R. (1957). Partial albinism in the Syrian hamster. Nature, 180(4583), 443-444.