Alergia alimentaria en mascotas: ¿cómo saberlo?

26 Octubre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el veterinario Juan Pedro Vazquez Espeso
La alergia alimentaria suele ser una de las enfermedades alérgicas más complejas de diagnosticar y tratar. La detección por parte del tutor es la primera parte del remedio.

La alergia alimentaria supone uno de los retos diagnósticos más complejos —y en cierto modo emocionantes— que un veterinario puede enfrentar. Cuando existe la sospecha de que un animal pueda estar sufriendo este tipo de alergia, se deben poner las neuronas a funcionar para tratar de encontrar la raíz del problema.

¿Por qué las alergias alimentarias son tan complejas de detectar? ¿Qué síntomas producen en una mascota? A continuación, vamos a explicar todo lo que necesitas saber sobre este proceso inmunológico.

Tipos de alergia

Con fines didácticos, y para entender mejor el proceso diagnóstico de la alergia alimentaria, vamos a explicar de forma breve todos los tipos de alergia que existen. Vamos a ello:

  • Alergia alimentaria: la que nos compete. Cuando el alérgeno, es decir, el elemento causante de la alergia, se encuentra presente en algún alimento.
  • Alergia ambiental: en este tipo de alergia, el alérgeno se encuentra en el ambiente.
  • Alergia de contacto: la más fácil de diagnosticar. Sucede cuando la alergia la produce un elemento concreto, como un collar o un comedero.
  • Alergia a las picaduras de pulgas: como su nombre indica, la picadura de estos parásitos desencadena una reacción alérgica en el animal.

Esta clasificación os puede parecer una obviedad y no tener demasiada importancia, pero más adelante entenderéis que no es así. Sobre todo, si se tiene en cuenta que los animales pueden sufrir combinaciones de todas estas alergias.

Alimentos implicados en las alergias alimentarias

No todos los alimentos tienen la misma capacidad para provocar un cuadro de alergia alimentaria sobre la mascota. Si bien es cierto que potencialmente cualquier sustancia tiene potencial alérgico, existen ciertas comidas que tienen mayor implicación en el desarrollo de este proceso.

En este sentido, nos encontramos con la carne de pollo y vacuno entre las sustancias proteicas con mayor potencial alergénico. En el ámbito de los cereales, es necesario destacar al maíz y el trigo.

Alergias alimentarias en perros

¿Cómo saber si una mascota tiene alergia alimentaria?

No hay una respuesta fácil a esta pregunta. ¿Recordáis los tipos de alergia antes listados? Pues por desgracia, salvo la alergia de contacto —que tiene reacción más local—, todas las demás variantes cuentan con una sintomatología similar.

Además, para mayor complejidad, las alergias pueden desarrollarse en cualquier momento y a cualquier edad. Muchos tutores de mascotas rechazan la opción de la alergia alimentaria, pues alegan que el animal lleva toda la vida comiendo el mismo pienso.

Lamentablemente, la fidelidad alimentaria no es garantía de éxito y la mascota puede desarrollar alergia, de la noche a la mañana, al pienso que lleva comiendo durante toda su vida. Por sorprendente que pueda parecer, estas alergias espontáneas no solo se dan en perros, pues también se han documentado en humanos.

Las mismas reservas requiere la alergia ambiental, pues esta también puede desarrollarse de forma imprevista. Por todas estas razones, si de pronto la mascota comienza a rascarse, no hay forma aparente de conocer la causa.

Abordaje diagnóstico

Para detectar este proceso patológico, en primer lugar se realiza una aproximación basada en los signos clínicos, que suelen ser bastante inespecíficos. Entre los más frecuentes encontramos:

  • Picor y rascado.
  • Piel Roja.
  • Erupciones cutáneas.
  • Conjuntivitis.
  • Vómitos y diarrea —en ocasiones—.
  • Alopecia autoinducida, especialmente en el gato.

Estos síntomas orientan al veterinario a sospechar de la existencia de un proceso patológico alérgico, pero para conocer la causa, hay que seguir investigando. Toca echar mano de métodos de detección más complejos.

Actualmente, existen en el mercado unas pruebas diagnósticas basadas en la interpretación de las cantidades de inmunoglobulinas, que son las sustancias mediadoras de la alergia presentes en sangre. Estos métodos, si bien cuentan con gran potencial, actualmente pueden no resultar demasiado fiables —especialmente en el paciente felino—.

Por lo tanto, la mejor herramienta diagnóstica es la prueba de eliminación.

Prueba de eliminación

Este método de diagnóstico de alergia alimentaria por eliminación consiste en realizar exclusiones de los alimentos más sospechosos. Por ejemplo, si el animal ha consumido un pienso de pollo y arroz durante varios meses, lo mejor es optar por otro que no cuente con estos componentes.

También existe la opción de realizar un menú casero, o bien la administración de dietas hipoalergénicas especialmente formuladas. Estas últimas dan muy buenos resultados en la mayoría de los casos, pero como desventaja podemos mencionar su elevado coste.

Con el alimento listo, es necesario dar al animal su nueva dieta durante al menos dos meses —y de forma exclusiva—. Remarcamos el concepto de exclusiva, ya que si la mascota consume, por ejemplo, golosinas comerciales, pueden existir interacciones y enmascarar los resultados.

Asimismo, conviene mantener la nueva alimentación por un largo período de tiempo para poder observar los resultados. Si el animal responde y los síntomas mejoran, es momento de reintroducir el pienso anterior en busca de una nueva reacción alérgica. Si esta se da, la alergia alimentaria habrá sido diagnosticada.

Un perro que no quiere comida.

Esperamos que este artículo os haya resultado interesante y podáis entender mejor el complejo proceso diagnóstico que conlleva encontrar los alimentos implicados en una alergia alimentaria en las mascotas. El primer paso para tratar cualquier enfermedad es, en todos los casos, que el tutor la detecte con presteza.

  • Atlas de dermatología canina y felina. Gustavo Machicote Goth