Atopia: ¿por qué ocurre?

30 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la bióloga Elsa M. de Arribas
Entre las diferentes enfermedades alérgicas, podemos encontrar la atopia, también conocida como dermatitis atópica. Aquí te mostramos sus síntomas y causas más comunes.

La atopia es una patología muy común en gatos y perros y se caracteriza por la aparición de lesiones en la piel de regiones concretas. Es una enfermedad con una incidencia bastante común, pues un perro de cada diez la padecen. Además, se ha estimado que es posible que su incidencia vaya en aumento.

Asimismo, se presenta muy frecuentemente en la población y es parte del día a día de animales y personas. A continuación, te contamos algunos aspectos a tener en cuenta sobre esta enfermedad.

¿Qué es la atopia?

La atopia, también conocida como dermatitis atópica, es una patología con una alta predisposición genética. Se describe en la literatura como una enfermedad crónica, que no tiene cura.

Según los estudios, la incidencia de esta patología va aumentando a lo largo del tiempo. Esto se puede ver influenciado por el agravamiento y la unión de los alérgenos a diferentes contaminantes.

Su patogenia es variada y compleja, con características propias en cada caso. Sin embargo, cuenta con dos mecanismos patogénicos centrales:

  • Hipersensibilidad frente a alérgenos del ambiente.
  • Alteración de la barrera cutánea. Se predice una disfunción de esta barrera primaria frente a los alérgenos.

Los animales o las personas atópicas reaccionan ante el contacto. Estos alérgenos interactúan a través de las mucosas o de manera cutánea, lo que produce una respuesta atípica en el sistema inmune del animal.

Un perro que se rasca la cabeza.

Síntomas de la atopia

A grandes rasgos, la atopia puede definirse como una alergia a diferentes tipos de alérgenos ambientales. Los ácaros son los más comunes, seguidos por el polen y, en menor medida, por otros alérgenos. Algunos de los síntomas más comunes observados en la atopia son los siguientes:

  • Lesiones cutáneas.
  • Prurito, o lo que es lo mismo, picor intenso localizado o general.
  • Descamaciones.

¿Cómo observo estos síntomas?

Los animales manifiestan el prurito mordiéndose o rascándose con las patas en la región del picor. Otra opción para combatir el malestar es frotarse contra objetos. Todo esto supone manifestaciones variadas que van desde coloración rojiza, pasando por descamaciones o regiones sin pelo.

También podemos observar la localización de las lesiones. Estas siguen una distribución específica: labios, abdomen, ojos, regiones de flexión o parte distal de extremidades.

¿Qué criterios siguen para su diagnóstico?

A la hora de diagnosticar esta enfermedad, el especialista realizará una serie de pruebas y test para confirmar su sospecha. A continuación, te mostramos los factores más relevantes que condicionan esta enfermedad.

Historia clínica

Es una enfermedad con una alta predisposición hereditaria. Por ello, hay que confirmar si los padres u otros familiares cercanos la padecen. También puede observarse si previamente ya había acudido por problemas dérmicos y saber cuáles habían sido los pasos seguidos y si eran correctos.Asimismo, se ha descrito una mayor prevalencia de la enfermedad en algunas razas concretas de perros:

  • Bulldog francés.
  • Dálmata.
  • Pastor alemán.
  • Caniche.
  • Boxer.
  • Labrador retriever.
  • Shar Pei.
  • Terrier.

Cuadro clínico

La atopia comparte numerosos síntomas con otras patologías diferentes e incluso puede confundirse con una alergia alimentaria. Por ello, el veterinario podrá realizar la prueba de alérgenos. Esta consiste en inocular al animal los alérgenos más comunes y observar cuál causa reacción.

A partir de ese momento, se comenzará un proceso de desensibilización. Este consiste en la eliminación de los aleŕgenos responsables de la enfermedad del ambiente. Algunos, como los ácaros,  suelen encontrarse en objetos cotidianos presentes en los hogares, por ejemplo, en alfombras, colchas u otros.

¿Qué tratamiento se recomienda para la atopia?

En primer lugar, es imprescindible acudir al veterinario para que certifique si realmente la mascota es atópica. Si es así, sabrá que tratamiento es adecuado con sus circunstancias individuales.

No obstante, seguidamente se van a comentar algunas medidas a tener en cuenta:

  • Control sobre los endo y ectoparásitos. La presencia de los parásitos en animales atópicos agrava el cuadro general.
  • Bañar frecuentemente al animal, utilizando un champú idóneo. Se aconseja que el baño sea alrededor de una a tres veces por semana.
  • Puede recomendarse seguir una alimentación específica. Por ello, el mercado ofrece una gran variedad de piensos.
  • Si el animal se rasca sin control, conviene utilizar un collar isabelino para evitar que se cause más daño.
Un perro y un gato rascándose.

Aparte de estos consejos, el veterinario puede optar por la administración de corticoides. Por desgracia, los fármacos solo permiten controlar los síntomas. De esta manera, los tratamientos y cuidados han de realizarse a lo largo de la vida de la mascota. La frecuencia la dictará el propio animal y el veterinario.

En resumen, la atopia es una patología que se diagnostica en perros y gatos jóvenes y se detecta entre el primer y tercer año de vida. Esta enfermedad puede controlarse siguiendo los consejos del veterinario. Ante cualquier duda que pueda surgir, es mejor consultarla con un especialista.