La avispa esmeralda

28 Septiembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la bióloga Elsa M. de Arribas
La avispa esmeralda es conocida por la curiosa relación que mantiene como parasitoide con las cucarachas.

La avispa esmeralda pertenece a la superfamilia de insectos del orden de los himenópteros Apoidea. Este invertebrado alado es parasitoide en estado larvario de diferentes especies de cucarachas. Esto se traduce en que su supervivencia está completamente ligada al perjuicio de otros seres vivos.

En el imaginario colectivo, las avispas son esos seres de colores negros y amarillos que vuelan, pican a los humanos y poco más. Nada más lejos de la realidad, y para combatir esa preconcepción, hoy te mostramos las fascinantes características de la avispa esmeralda.

Características físicas de la avispa esmeralda

La avispa esmeralda recibe el nombre científico Ampulex compressa, que le fue dado por Fabricius en 1781. También tiene algunos sinónimos como A. sinensis (Saussure, 1867) o Chlorampulex striolata (Saussure, 1892).

En inglés, es conocida como avispa cucaracha esmeralda, ya que estos insectos reciben el apodo de su presa. Son seres de pequeño tamaño, divididos en un total de seis géneros y localizados la mayoría en regiones de clima tropical. 

Al ser ampulícidos, se observa una clara diferenciación entre  la cabeza y el tórax, una de las características más distintivas entre avispas y abejas. En concreto, el género Ampulex engloba a las avispas esmeralda, que causan curiosidad por su comportamiento.

El rasgo más característico de esta avispa es la coloración que muestra en su cuerpo. Este color verde metálico, tan intenso y llamativo, se combina con dos marcas rojizas al final de las patas. Estas avispas se encuentran distribuidas en Asia, América, África y algunas islas del Pacífico. En concreto, es una especie típica de climas cálidos, principalmente tropicales.

Una avispa esmeralda y una cucaracha.

Alimentación y comportamiento de la avispa esmeralda

Las avispas esmeraldas, en estado larvario, son insectos parasitoides de cucarachas. El término «parasitoide» hace referencia a seres que parasitan y destruyen a su hospedador en fase de larva, pero que tienen una vida adulta independiente.

Diferentes especies de cucarachas son las presas seleccionadas por esta avispa parasitoide: pese a que la cucaracha sea cinco veces más pesada y de mayor tamaño, la avispa es capaz de inmovilizarla.

Este insecto posee un aguijón con el que inyecta veneno, primero en un ganglio torácico, lo que deja semiparalizada a la presa. De esta manera, a continuación inocula veneno en su cerebro. La toxina recorre todo el cuerpo de la cucaracha y la paraliza, aunque la mantiene con vida. Así, la avispa puede arrastrarla hasta su madriguera y controlarla a su voluntad.

En la madriguera, con la cucaracha inmovilizada, la avispa aprovecha para poner un huevo en su carnoso abdomen. De esta manera, en el momento en el que el huevo eclosione, la larva comenzará su vida como un endoparásito.

En concreto, la larva se alimenta de los órganos internos de la cucaracha y se va desarrollando. La alimentación sigue un orden estratégico, que permite que la cucaracha permanezca con vida durante todo el proceso. Sí, verdaderamente aterrador.

Tras unos ocho días de eclosionar el huevo, la larva entra en fase de pupa y forma un capullo dentro de la cucaracha. Finalmente, cuatro semanas después, emerge el individuo adulto del cuerpo consumido de la cucaracha.

Una vez fuera de la madriguera, el insecto se alimenta en la naturaleza de néctar. Este vive un total de entre 6 y 12 semanas, desde el momento que nace hasta que muere.

Se observa un claro dimorfismo sexual entre machos y hembras, donde las hembras son de mayor tamaño. Además, poseen aguijón y tienen una mandíbula de mayor tamaño. Lo curioso de la relación entre la avispa y la cucaracha es que la primera controla el comportamiento de la segunda.

Las cucarachas picadas no pueden iniciar movimiento por decisión propia, pero sí cuando la avispa lo indica.

Algunas curiosidades más

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) no ha evaluado a esta especie de avispa parásita, por lo que se desconoce cual es el estado actual de la población de estos individuos. Sin embargo, desde hace unos años, estas avispas han llamado la atención de diferentes grupos de investigación.

Algunos investigadores están estudiando el veneno de la avispa esmeralda como toxina natural. El objetivo es utilizarlo como tratamiento para el trastorno neurodegenerativo de la Enfermedad de Parkinson.

Por otro lado, se sabe que las larvas de avispas secretan sustancias antimicrobianas antes de ingerir la comida. De esta manera, desinfectan su alimento, ya que las cucarachas son animales que viven en condiciones poco higiénicas. Se cree que podrían utilizarse estas sustancias antimicrobianas en técnicas específicas de salud alimentaria.

Otra posible aplicación de esta propiedad larvaria es el desarrollo de terapias antibióticas.

Una avispa esmeralda en la tierra.

En conclusión, las avispas esmeralda son insectos parasitoides que controlan la mente de sus victimas y se alimentan de ellas en estado larvario. Estos fascinantes insectos son un claro ejemplo de lo curioso que puede ser el comportamiento de los invertebrados, por limitados que sean sus sistemas nerviosos y capacidades cognitivas.