¿Cuáles son las causas de la muerte repentina en perros?

25 Septiembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el veterinario Juan Pedro Vazquez Espeso
Aunque sea difícil de asimilar, la muerte da sentido y forma parte de la vida. Al igual que en humanos, existen múltiples causas de muerte repentina en perros.

Perder a un compañero es siempre un golpe duro de asimilar, ya que los canes son un miembro más de la familia. De todas las posibles formas de perder a una mascota, quizás la muerte repentina en perros sea la más indeseable, pues no regala tiempo para despedidas y solo deja impotencia y rabia por no haber acompañado al ser querido en los últimos instantes de su vida.

Las causas de muerte repentina en perros son variadas y pueden sobrevenir a cualquier edad y en cualquier circunstancia. En las siguientes líneas os vamos a comentar las enfermedades o procesos patológicos y de carácter agudo que pueden desencadenar tan terrible final.

Muerte repentina: el final sin despedida

La muerte repentina, como su nombre indica, es aquella que sobreviene de forma aguda, violenta, en ausencia de enfermedad evidente, y en la mayoría de las ocasiones, sin posibilidad de resucitación posible.

Son muchas las enfermedades que causan la muerte del animal. Algunas lo hacen de una forma más lenta y paulatina, como por ejemplo un proceso cancerígeno o síndromes degenerativos. Otras producen la defunción de forma rápida en cuestión de días, como ciertas enfermedades infecciosas o intoxicaciones.

El rasgo más característico de la muerte repentina es, del mismo modo que en los humanos, la instantaneidad del proceso que termina con la vida del animal. Vamos a repasar algunas de estas alteraciones causantes de muerte repentina en perros.

Muerte súbita en perros.

Enfermedades cardíacas

Las enfermedades cardiovasculares son, sin duda, una de las principales causas de muerte repentina entre los perros. El corazón es un órgano cuyo fallo conlleva una muerte casi segura, de ahí la implicación de este en un final rápido y trágico.

A esto hay que añadir que las patologías cardíacas en muchos casos no muestran síntomas evidentes. Esto se traduce en que, de forma regular, se dan situaciones en las que existe una enfermedad en el corazón oculta, la cual predispone al fallo cardíaco. Dentro de las causas de muerte súbita más frecuentes relacionadas con el corazón, encontramos:

  • Enfermedad valvular cardiaca.
  • Hipertrofia cardiaca.
  • Degeneración del miocardio.
  • Procesos neoplásicos.

Por desgracia, muchas de estas muertes repentinas son imprevisibles, pero otras pueden ser evitadas diagnosticando la enfermedad cardíaca subyacente de forma precoz e instaurando el tratamiento adecuado. Por este motivo, las revisiones veterinarias, especialmente en perros geriátricos, son muy importantes.

Accidentes

Otra causa frecuente de muerte repentina es la mediada por accidentes. Ya sean atropellos por algún tipo de vehículo, golpes fuertes o caídas desde cierta altura. Todo tutor sabe que una mala caída o un golpe mal dado puede ser fatal para los humanos, y en los perros pasa exactamente lo mismo.

En ocasiones, estos accidentes pasan desapercibidos para los propietarios, y cuando se requiere la asistencia veterinaria, ya es demasiado tarde. Esto sucede especialmente en perros con carácter de vida en semilibertad, como puede ser en caso de canes que vivan en pueblos o zonas rurales.

Lo mismo ocurre con perros de guardia o que residan en fincas o solares, donde no suelen tener un estrecho contacto con los propietarios.

Entre las consecuencias orgánicas derivadas de estos accidentes y las responsables de provocar la muerte del animal, podemos citar las siguientes:

  • Traumatismos craneoencefálicos.
  • Hemorragias masivas derivadas de roturas de vasos u órganos, con el consiguiente fallo cardíaco.

Síndrome de dilatación/torsión gástrica

Esta afección, si bien no se puede considerar en el sentido más estricto un proceso causante de muerte súbita, sí que es cierto que en muchas ocasiones es imposible recuperar al animal cuando este se ha iniciado, puesto que la tasa de supervivencia es menor al 50 %.

El síndrome de dilatación/torsión gástrica se produce por una acumulación de gas en el estómago (denominada timpanismo) que origina una torsión en el mismo. Este desplazamiento de la porción gástrica produce una serie de alteraciones fisiológicas que desencadenan la muerte del animal en cuestión de horas.

Ocurre con mayor frecuencia en perros grandes, como el pastor alemán, mastín español, dogo de Burdeos o gran danés. En la mayoría de las ocasiones, cuando el animal llega a la consulta, las posibilidades de supervivencia son muy limitadas.

Como medidas para prevenir esta indeseable situación, recomendamos:

  • Evitar comida y bebida antes y después de los paseos.
  • Colocar el comedero y bebedero en un lugar elevado.
  • Usar comederos «antiglotones» en caso necesario.
  • Administrar piensos de calidad.
  • Evitar la ingesta de cuerpos extraños, huesos, piedras, arena y otros materiales.
Un perro muerto en la calzada.

A pesar de que aquí hemos tratado un tema escabroso, esperamos que os haya sido de interés y podáis sacar información valiosa sobre cómo proteger la salud de los perros y así evitar, en la medida de lo posible, este tipo de situaciones.

  • Vanoli, E., De Ferrari, G. M., Stramba-Badiale, M., Hull Jr, S. S., Foreman, R. D., & Schwartz, P. J. (1991). Vagal stimulation and prevention of sudden death in conscious dogs with a healed myocardial infarction. Circulation research68(5), 1471-1481.
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