El Centro de Rescate de Primates Rainfer

23 Septiembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la bióloga Silvia Conde
El Centro de Rescate de Primates Rainfer se dedica al rescate, rehabilitación y cuidado de primates incautados.

Rainfer es un centro de rescate de primates ubicado en Madrid, España. Desde 1995, sus integrantes se dedican a rescatar, rehabilitar y cuidar a cientos de primates provenientes del tráfico ilegal, zoológicos, explotación para espectáculos, malos tratos y abandono.

Gracias a su labor, estos animales tienen una segunda oportunidad y un hogar para el resto de sus vidas. Si quieres saber más sobre estas importantes instalaciones y su función, continúa leyendo.

El Centro de Rescate de Primates Rainfer y sus habitantes

El centro de rescate Rainfer se divide en más de cuatro hectáreas rodeadas del entorno natural de la sierra Norte de Madrid. Su ubicación exacta no está compartida públicamente para garantizar la seguridad de sus animales.

En la actualidad este centro alberga unos 130 primates de hasta 26 especies diferentes. Entre ellos se encuentran chimpancés, orangutanes, gibones, capuchinos, lemures, monos vervet y otros muchos tipos de primates.

Los animales se encuentran en amplias jaulas naturalizadas y enriquecidas. Día a día, los trabajadores del centro y voluntarios se encargan de atender las necesidades de estos primates.

Rainfer cuenta con un quirófano, sala de hospitalización y de cuarentena, para aquellos animales que precisan cuidados especiales. El personal del centro está formado por profesionales especializados en biología, primatología, veterinaria y otras disciplinas.

Un mono subido a un árbol.

La rehabilitación de los primates

Los profesionales de Rainfer trabajan tanto en la rehabilitación física como psicológica. La mayoría de estos animales llegan al centro en malas condiciones, con secuelas físicas, conductas anormales y traumas debido al maltrato o la explotación.

Tras un duro esfuerzo y con el paso del tiempo, el equipo de Rainfer se encarga de otorgar a los animales un tratamiento veterinario y rehabilitar la conducta de estos primates, conectándolos con su instinto natural e introduciéndolos en grupos con otros individuos compatibles.

Cada animal tiene su propia historia, pero prácticamente todos ellos han tenido un comienzo difícil hasta llegar al centro y la mayoría permanecerán con secuelas de por vida.

Debido a los problemas psicológicos que presentan por su anterior vida y a que legalmente pertenecen al estado, su reintroducción en la naturaleza es altamente improbable y presenta diversas imposibilidades logísticas.

Algunos casos del centro

Cada animal tiene un pasado diferente que ha afectado a su rehabilitación en el centro. Algunos llegaron solos y otros en grupos procedentes de zoológicos, circos, particulares o traficantes de animales.

Los chimpancés Gombe, Sandy y Lulú

Gombe fue encontrado en un cubo de basura siendo una cría. Fue rescatado y criado a mano, lo que hizo que llegara a estar muy humanizado, por lo que siempre ha tenido problemas de adaptación con otros individuos de su especie a excepción de Sandy, la chimpancé con la que comparte su vida desde los tres años.

Hasta llegar al centro de rescate, Gombe ha pasado por varios zoológicos en los que nunca ha podido encajar debido a haber tenido mucho contacto con humanos y a una enfermedad neurológica que padece (síndrome de la mano ajena) que le provoca ataques de epilepsia localizados en su mano derecha.

Sandy es una chimpancé de 28 años que pertenecía a un fotógrafo que la usaba como reclamo turístico en las playas. Tras su estancia en varios zoológicos coincidiendo con Gombe, terminó por llegar a Rainfer.

Lulú es la tercera integrante de este grupo de chimpancés y comparte historia con Sandy, pues fue utilizada como reclamo turístico para fotos, incluso la obligaban a fumar. Terminó incautada por la autoridades y trasladada a un parque público donde estuvo encerrada en un recinto de hormigón y cristal durante 10 años.

La chimpancé sufría de estrés crónico en este lugar donde no cesaba el paso de los viandantes con luces y ruidos constantes. En 2005 llegó a Rainfer y, tras probar en otro grupo de chimpancés, encontró su familia con Sandy y Gombe.

Una situación delicada

Por el cuidado de las especies incautadas del tráfico ilegal el Estado paga una subvención al centro cada año, pero esta solo da para cubrir dos meses de gastos. El resto de la financiación es recibida gracias a la ayuda de donaciones, apadrinamiento de los animales y colaboraciones.

Un gran problema al que se enfrenta el centro es el alto coste que tiene la calefacción de las instalaciones. Los primates son animales tropicales y su temperatura ideal ronda los 20 grados. En plena sierra de Madrid, sobre todo en invierno, las temperaturas pueden descender por debajo de los cero grados.

Teniendo en cuenta esto y  los gastos que suponen la alimentación, cuidados veterinarios, mantenimiento de los recintos y los sueldos de los trabajadores, la situación del Centro de Rescate de Primates Rainfer es complicada y cualquier ayuda posible es bien recibida.

¿Qué puedo hacer?

Estas son algunas formas de colaborar con Rainfer:

  • Apadrinar un primate. Existen varias modalidades de apadrinamiento, puedes elegir la opción que quieras y colaborar con la manutención y el cuidado del animal que elijas por un pequeño precio.
  • Donaciones puntuales. Puedes realizar una donación con cualquier cantidad o unirte a una de sus campañas.
  • Voluntariado. Ofrece tu tiempo y habilidades en el cuidado de los animales y sus recintos. Es importante que vayas concienciado de no intentar humanizar a los primates para poder ayudarles en su rehabilitación.
  • Teaming. Es una plataforma de microdonaciones con la que es posible colaborar cada mes a un bajo precio.
  • Patrocina uno de sus proyectos en marcha. Destinado a empresas, organizaciones y fundaciones.
Un mono sobre una rama en un fondo blanco.

Como hemos podido ver, centros como este son esenciales para que animales maltratados puedan tener una segunda oportunidad. Por desgracia, el dinero público invertido en este tipo de proyectos es mínimo, por lo que deben ser mantenidos a base de donaciones y voluntariados.