Cómo actuar ante animales que han sufrido un traumatismo craneal

01 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la veterinaria Érica Terrón González
Uno de los principales miedos que nos meten desde pequeños es a los golpes en la cabeza. Son muy traicioneros, dicen. En mascotas, un traumatismo craneal puede desencadenar problemas de dimensiones inimaginables.

La incidencia del traumatismo craneal en la clínica de pequeños animales es elevada. Las causas más comunes son los accidentes de tráfico, las caídas desde gran altura, las agresiones y las heridas por arma. Ante un paciente con estas características, lo primero que se debe realizar es una evaluación global, prestando especial atención a la respiración y a la función cardiovascular.

Los orificios nasales, los canales auditivos y la región nasofaríngea deben ser examinados para detectar hemorragias que puedan implicar fractura de cráneo. Si fuese necesario, se recurriría a la radiografía para detectar lesiones que no sean apreciables de otra forma.

Evaluación neurológica

En general, los traumatismos que dañan los hemisferios cerebrales causan disfunciones menos graves y con mejor pronóstico que los que afectan al tronco cerebral. Pero será la progresión de los signos clínicos la que ayudará a determinar el pronóstico del animal.

El deterioro del estado mental puede indicar un aumento de la presión intracraneal. Una de las principales complicaciones de esto es que se produzca una hernia cerebral. El estupor o el coma prolongados (más de 48 – 72 horas) sugieren una enfermedad grave del tronco cerebral e indican un mal pronóstico.

traumatismo craneal

Por su parte, las anomalías pupilares que se normalizan en poco tiempo indican un buen pronóstico. Sin embargo, las pupilas que permanecen dilatadas, no responden a la luz, etc., no son buena señal. En este caso, el procedimiento a seguir incluirá intervenciones más agresivas para atajar el problema subyacente.

Evaluación de la presión intracraneal en pequeños animales

La presión intracraneal (PIC) es la presión ejercida por los tejidos y los fluidos dentro de la bóveda craneal. Un aumento anormal de la misma provoca sintomatología derivada de la compresión del tejido neuronal.

El objetivo de cualquier terapia ante un traumatismo craneal es evitar que el daño cerebral se complique. Que no se produzcan isquemias, inflamaciones prolongadas u otros efectos derivados del aumento de la presión intracraneal.

Los hallazgos que indican un aumento de la presión dentro del cráneo son muy variados:

  • desde un edema de la papila óptica o un pulso anormal en los vasos de la retina;
  • pasando por la depresión, el estupor o el coma;
  • hasta una elevada presión sanguínea con una baja frecuencia cardíaca.

La presión intracraneal rara vez se mide directamente en pequeños animales, por lo que se diagnostica por sospecha, pero no se suele confirmar.

El traumatismo craneal en perros puede generar muchas patologías.

¿Qué causas pueden ser responsables de este aumento de la PIC?

Quizás lo más frecuente es que se trate de un edema cerebral o una hemorragia. Pero la hidrocefalia, que puede ser heredada o adquirida, también puede aumentar esta presión.

Tratamiento del traumatismo craneal en pequeños animales

Los expertos hacen las siguientes recomendaciones de tratamiento para el paciente con traumatismo craneal cerrado (sin heridas abiertas):

  • Elevar la cabeza y el cuello en un ángulo de 30 grados por encima del nivel del corazón. Así facilitamos el drenaje venoso de la bóveda craneal. Mencionar que hay que asegurarse de que nada comprima las venas yugulares, porque dificultaría ese drenaje.
  • Controlar la ventilación pulmonar. Se recomienda la ventilación asistida para ayudar al paciente a respirar correctamente y permitir que el oxígeno llegue al cerebro.
  • Mantenimiento de la perfusión. Se deben evitar la hipotensión, la hipoxia y la hipertensión, mediante terapia de fluidos y medicación si fuese necesario.

Tratamientos farmacológicos

Uso de furosemida y manitol

El manitol puede disminuir rápidamente la PIC al extraer agua de las células edematosas y devolverla al espacio intravascular. Sin embargo, está contraindicado en determinados pacientes que sufren desde un shock hasta insuficiencia cardíaca congestiva.

En cualquier caso, ante la administración de este fármaco hay que monitorear la diuresis para evitar la excesiva pérdida líquidos en la orina.

Para controlar el aumento de la PIC asociado al aumento del volumen intravascular por acción del manitol, se puede administrar furosemida. Esta debe evitarse en los pacientes hipovolémicos.

Craneotomía descompresiva

La craneotomía produce una inmediato descenso de la PIC y puede ser muy útil ante un traumatismo craneal. Tiene diversas funciones y debe ser tenida en cuenta como terapia posible ante aumentos incontrolables de la PIC.

Husky en veterinario.

 Nota final: gravedad de un traumatismo craneal en pequeños animales

Como decíamos al inicio, el traumatismo craneal en perros y gatos es bastante habitual y las consecuencias del mismo pueden ser muy graves. No solo las relacionadas con la salud, sino las consecuencias comportamentales. Todo propietario querrá que su mascota vuelva a ser la misma de antes del golpe ¿no es así?

Por eso, para tratar de aumentar las posibilidades de una recuperación funcional aceptable para el propietario, el abordaje del traumatismo debe ser inmediato.

  • King L, Boag A. BSAVA manual of canine and feline emergency and critical care. 2nd ed.
  • López R. Traumatismo craneoencefálico en pequeños animales [Internet]. 2017 [cited 15 May 2020]. Available from: https://www.researchgate.net/publication/321184476_Traumatismo_craneoencefalico_en_pequenos_animales