Contaminación acústica: el enemigo de los pájaros

11 Septiembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la bioquímica Luz Eduviges Thomas-Romero
Para las aves que viven la vida de la ciudad, la contaminación acústica puede causar más que pérdida de audición. Según nuevos estudios, se cree que podría acortar sus vidas.
 

La contaminación acústica es una realidad en todas las ciudades que crecen y se expanden rápidamente. Sin duda, con cada nuevo proyecto de urbanismo surge un nuevo dolor de cabeza, quizás especialmente para las aves.

Los planes urbanísticos y la industrialización no solamente cambian el paisaje y las fuentes de alimentos, pues también afectan a la nidificación de los pájaros y a otros muchos de sus parámetros vitales.

La dificultad de estudiar la contaminación acústica en aves

Es importante señalar que, en el mundo real, estudiar el efecto de la contaminación acústica es difícil. Esto en razón a que es necesario distinguir qué factor estresante es más dañino para las aves de entre todo el ajetreo de la vida urbana.

Además, las reacciones de las aves al ruido dependen del tipo de ruido producido, incluida la frecuencia, el volumen, la consistencia y la duración.

Algunas especies de aves reaccionan más negativamente al ruido que otras. Por ejemplo, los pájaros que forman colonias son altamente susceptibles al ruido: cuando un ave reacciona, sus compañeras la imitan.

La contaminación acústica induce cambios en el éxito reproductivo

El ruido puede afectar a la producción de huevos, la incubación, la crianza y la respuesta de huida ante depredadores del nido. Además, también influye en la capacidad de encontrar o atraer pareja y la eficacia de los padres para escuchar y responder a las llamadas de súplica de sus crías.

Todos estos factores pueden inducir pérdida reproductiva y contribuir a una disminución de la población.

 
Pájaros en un tendido eléctrico.

El ruido puede enmascarar la comunicación entre aves

En todos los taxones de aves, las relaciones sociales se basan en la comunicación sonora. Usualmente, la vocalización domina gran parte del contacto de primer orden.

El ruido de fondo puede ocultar o interferir con la detección de comunicación o de amenazas, produciendo lo que los científicos conocen como «enmascaramiento».

La importancia del enmascaramiento es que entorpece la comunicación vocal de las aves para atraer a sus parejas, defender territorios y huir de amenazas, pues también el ruido puede enmascarar las llamadas de ayuda y de alarma.

Además, es importante tener en cuenta que las llamadas de contacto contribuyen a mantener la cohesión del grupo. Por esta razón, el enmascaramiento puede potencialmente resultar en la pérdida de individuos o la ruptura de la cohesión del grupo.

Para exacerbar este problema, es común que el «coro del amanecer» de las aves se superponga temporalmente con una de las horas pico de tráfico más intenso. Por todas estas razones, el ruido puede determinar tanto la calidad del hábitat como el éxito reproductivo.

 

La contaminación acústica produce cambios en los componentes de la canción y en las redundancias

Según estudios de campo, los pinzones machos que habitan en áreas naturalmente ruidosas, cantan algunos componentes de la canción durante períodos más largos que sus contrapartes en áreas más tranquilas. Además, los pinzones produjeron trinos rápidos en episodios más cortos.

Los investigadores sugieren que estos cambios quizás sean una compensación entre atraer a las hembras con trinos y a la vez reducir la fatiga neuromuscular.

El ruido intenso puede inducir cambios en la hora del canto

Existen reportes que registran que en la ciudad, los ruiseñores comunes pueden ajustar la hora de su canto máximo para evitar las interferencias acústicas.

En otra investigación se documentó que los papamoscas chico (Empidonax minimus) y los vireo ojos rojos (Vireo olivaceus) cambiaron su horario de canto para evitar la superposición de sus cantos.

La contaminación acústica parece ser un factor de influencia en los cambios del canto diurno al nocturno entre los petirrojos europeos (Erithacus rubecula), en algunas ciudades. Resulta interesante conocer que también se han informado de cambios en el horario de canto en ranas, asociado a ruidos intensos.

Las aves sometidas a estrés por contaminación acústica pueden vivir menos

Según un reporte reciente, la exposición a contaminación acústica en los pinzones cebra (Taeniopygia guttata) induce estrés que puede estar relacionado con un envejecimiento rápido y una esperanza de vida más corta.

 

Cabe señalar que los científicos utilizan como indicador de longevidad el tamaño de unas partes del ADN llamadas telómeros. Esta porción del ADN conforma el extremo de los cromosomas, de modo similar al plástico que protege la punta de un cordón.

Cuando los telómeros se acortan y con el tiempo desaparecen, las células comienzan a envejecer.

En este reporte, los autores encontraron un acortamiento sustancial en los telómeros en aves juveniles sometidas a 100 días de exposición acústica. Aún no se conoce si efectivamente estas aves vivirán menos tiempo que el grupo que no fue sometido al ruido.

Gaviota en la ciudad.

Más allá del oído

La contaminación acústica afecta a las aves de múltiples formas, entre las que se incluyen el daño físico a los oídos. También induce la aparición de cambios a sus respuestas al estrés, de huida y de evitación.

Además, se han observados cambios en su comunicación vocal, el comportamiento de buscar comida y el éxito reproductivo. En general, todas estas variaciones pueden resultar en disminución de las poblaciones de aves expuestas.

 
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