Cuatro especies menos conocidas de la fauna de las praderas norteamericanas

07 Septiembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la veterinaria Érica Terrón González
Muchas veces los ecosistemas del mundo se dan a conocer mediante especies emblemáticas, pero un ecosistema lo forman estas especies y muchas otras de aparente menor importancia.
 

En el corazón de Norteamérica, al sur de la tundra y los bosques fríos, entre las Montañas Rocosas y el Mississippi, se hallan las praderas. Estas son extensiones infinitas de hierba alta y pastos, un mosaico de color donde se entremezclan bosques, desiertos, roquedales, ríos y pantanos.

Por esta razón, la fauna de las praderas norteamericanas es muy variada. Habrás oído hablar de grandes cuadrúpedos que habitan en este ecosistema, como el bisonte, el oso o el puma. Aún así, seguro que hay otras especies que pasan más desapercibidas y no son tan abanderadas de estas grandes praderas. Sin embargo, forman parte de su fauna característica.

La fauna de las praderas norteamericanas

A continuación, hablaremos de algunos animales que habitan en estos ecosistemas, pero que no son tan reconocidos como las grandes especies.

Los encantadores perritos de las praderas

Se trata de pequeños roedores del género Cynomys spp. Son los habitantes más prolíficos y tranquilos de las praderas norteamericanas, aunque pueden replicar con fiereza a los depredadores. Sin embargo, son cordiales con los desconocidos, acogiendo en su madriguera a búhos, conejos u otros roedores. Su vivienda está constituida por cavidades destinadas a diversos usos:

  • Cámara de cría.
  • Letrina.
  • Almacén de alimentos.

Todas estas cámaras están unidas por galerías que se prolongan en un complicado laberinto interminable. Estas galerías se conectan con las de sus congéneres, formando colonias. Algunas son verdaderas ciudades subterráneas de miles de individuos y ocupan centenares de kilómetros cuadrados.

 

A la entrada de su refugio apostan un centinela, y si surge una amenaza, este da la alarma golpeando el suelo con su cola y emitiendo su característico ladrido. Por eso se los conoce como «perritos».  Ante el aviso, todos los individuos de la colonia se sumergen en los hoyos y dejan desierto el paisaje.

Si algún individuo está lejos del refugio, sabrá escabullirse de su enemigo o hacerle frente mostrando los afilados dientes y garras, ladrando furiosamente.

Cara de un perrito de las praderas.

Los castores

Son roedores de gran tamaño, pues pueden medir más de un metro de longitud. Además son buenos ingenieros, constructores de diques o presas en ríos y arroyos, que a veces alcanzan los 100 metros de largo y los cuatro de alto. Los materiales empleados para ello son troncos, ramas y piedras, que agregan mediante barro. Es por esto por lo que pesan varias toneladas.

En la laguna que crean gracias al dique construyen su madriguera, rematada por una cúpula con un orificio para la ventilación y una entrada subacuática.

Usan sus patas traseras, palmeadas, como propulsoras para nadar y la cola, aplanada y escamosa, como timón y para golpear el agua en caso de peligro. Cuando utilizan sus manos, apoyándolas en su pecho para acarrear troncos y barro, tienen un aspecto casi humano.

 

Su pelaje está constituido por lanugo y pelos hirsutos mucho más largos. Además, poseen glándulas anales que segregan una sustancia grasa y olorosa conocida como castóreo.

Un castor, parte de la fauna de las praderas norteamericanas.

Otra especia típica de la fauna de las praderas norteamericanas: el antílope americano o berrendo

Antilocapra americana no es un verdadero antílope, ya que estos mamíferos solo viven en Asia y África, pero se les parece. Una de las diferencias más notables es que sus cuernos se bifurcan y una pequeña punta se dirige hacia delante. Pueden dar saltos de hasta seis metros y se les considera uno de los mamíferos más ligeros del continente americano.

Algunos ejemplares han llegado a alcanzar los 80 kilómetros por hora.

Para comunicarse a distancia y dar la alarma en caso de peligro, estos llamativos mamíferos emplean dos procedimientos. Te los mostramos a continuación:

  • Uno olfativo, difundiendo un penetrante olor procedente de una glándula de almizcle.
  • Otro visual, exponiendo al sol las manchas blancas de su grupa y erizando sus pelos, que reflejan los rayos de sol. Esta señal será visible incluso a más de tres kilómetros de distancia.
 
Un antílope, parte de la fauna de las praderas.

Personajes de leyenda: los coyotes

Canis latrans, conocido también como perro de pradera o perro aullador, suele vivir en la linde de la pradera. ¿A qué se debe esto? a que allí se siente más protegido, donde los matorrales y la espesura le ofrecen refugio.

Es más pequeño que el lobo y pesa, como mucho, 25 kilos. Además, tiene las orejas más largas y afiladas. Es omnívoro y come roedores, conejos, insectos, fruta, maíz, aves de corral, etc.

Dadas sus costumbres alimentarias, a veces se le llama chacal de América, pues se parece a este animal africano. Es un ladronzuelo consumado y acecha el paso de algunos grandes depredadores para arrebatarles las presas.

Un coyote mirando a cámara.

Como hemos podido ver, la biodiversidad de los ecosistemas comprende a muchas más especies de las abanderadas en los medios de comunicación. Es esencial conocer a todas y cada una de ellas, pues juegan papeles irremplazables y esenciales para el mantenimiento de los ecosistemas.

 
  • Pérez Más E. Mamíferos. [Barcelona]: Bruguera; 1978.