El mapache y Baylisascaris procyonis

15 Abril, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la bióloga María Muñoz Navarro
Los mapaches son unos mamíferos salvajes nativos de América. En la actualidad los podemos encontrar en Europa y en nuestro país. Son portadores de B. procyonis, un gusano intestinal que se transmite fácilmente a través de sus heces a las personas y otros animales.

Hay animales salvajes, como los mapaches, que pueden ser portadores de Baylisascaris procyonis y otros patógenos. Por ello, es importante recordar que hay que mantener ciertas precauciones.

Los mapaches son nativos de América del norte. Con frecuencia, se acercan a áreas urbanizadas, en busca de alimentos y nuevos hábitats, por lo que fácilmente se relacionan y entran en contacto con las personas y con las mascotas.

Baylisascaris procyonis invade a los mapaches

Los mapaches son unos mamíferos carnívoros y salvajes, caracterizados por su agilidad con las zarpas delanteras para la manipulación de la comida y buscar en la basura, con lo cual ocasionan desperfectos en el inmobiliario urbano.

Por otra parte, estos animales son portadores de numerosos patógenos transmisibles a humanos y animales domésticos. También son conocidos por contagiar la rabia. Por ello, es necesario mantener la distancia.

El Baylisascaris procyonis es un gusano nemátodo que habita comúnmente en los mapaches y es la especie más perjudicial dentro del género Baylisascaris. Causa enfermedades neurológicas y oculares en los animales que infecta.

Baylisascaris procyonis, una infección emergente

El parásito Baylisascaris procyonis es un patógeno zoonótico que supone un riesgo tanto para la salud humana como en animales salvajes y domésticos. Se trata de una lombriz intestinal que comúnmente se encuentra en los mapaches.

Baylisascaris procyonis.
Fuente: www.siawildlife.com

La infección que produce está considerada una infección emergente en humanos, lo que quiere decir que la enfermedad ha sido identificada recientemente (en los últimos veinte años). No implica que los agentes que la causan no existieran, sino que se han extendido a regiones en las que antes eran desconocidas. Como fue el caso del VIH, en su momento.

Ciclo biológico

Lo primero que debemos saber es que el Baylisascaris procyonis completa su ciclo de vida en los mapaches. Por ende, si una persona se contagia, lo hace de manera accidental ya el ser humano no es el hospedador definitivo de este parásito.

En cambio, los perros actúan como huésped definitivo y, por tanto, en su interior pueden desarrollarse los gusanos en forma adulta y luego expulsar los huevos por las heces.

Etapas del ciclo de vida

El ciclo biológico empieza cuando en el medio hay heces contaminadas por huevos de B. procyonis. En este momento pueden seguir dos vías:

  1. Por un lado puede ocurrir que los mapaches se infecten directamente al ingerir  los huevos infecciosos que se encuentran en el suelo. En el interior de su intestino, a partir de estos huevos, se van a formar las larvas que darán lugar al gusano adulto y al final los huevos serán expulsados de nuevo al medio externo por sus heces.
  2. Por otro lado, puede pasar que los huevos infectados sean ingeridos por otros animales (pequeños mamíferos como roedores y aves), que actúan como hospedadores paraténicos.

Cuando estos animales se infectan, los huevos eclosionan y las larvas atraviesan las paredes intestinales. Entonces, pasan a la circulación sanguínea. En este momento las larvas migran y se diseminan por diferentes órganos en los que se enquistan.

El ciclo termina cuando los mapaches se comen a estos animales y en su interior se forman los gusanos adultos, tal y como hemos explicado en la vía 1.

Causan enfermedades en los hospedadores intermediarios

Cuando las larvas invaden los tejidos viscerales (pulmones, corazón…), oculares o neuronales, producen síndromes viscerales, oculares o meningoencefalitis eosinofílica, respectivamente.

Los gusanos hembras ponen entre 115 000-179 000 huevos por día, por lo que los mapaches son capaces de expulsar más de un millón de huevos.

Además, los huevos de B. procyonis mantienen la capacidad de infectar durante años y llegan a soportar temperaturas de hasta -15ºC.

Transmisión del Baylisascaris procyonis

Los mapaches defecan en un sitio específico, denominados letrinas, que se encuentran cercanos al sitio donde descansan, como agujeros en los árboles, maderas, o incluso graneros y cobertizos.

Los mapaches son hospedadores de parásitos

Sus heces suelen contener trazas de semillas y granos que atraen a los pequeños mamíferos y aves. Estos se contagian cuando buscan alimentarse en estos lugares contaminados.

Como hemos dicho anteriormente, los mapaches son los hospedadores definitivos de las formas adultas de este parásito y se contagia a través de dos vías:

  • El mapache ingiere los huevos directamente.
  • Ingestión de las larvas que están en un hospedador intermediarios.

Los animales que actúan como hospedadores intermediarias se denominan paraténicos. Es decir, que no son los definitivos sino que sirven de vía para que el parásito llegue a su hospedador definitivo (el mapache, en este caso). Estos se infectan por ingerir –de forma accidental– los huevos que se encuentran en otros alimentos.

Los hospedadores definitivos de estos parásitos son los perros, gatos y mapaches.

Por tanto, si un ser humano ingiere los huevos, la larva llegaría a la circulación sanguínea y pasaría a otros órganos, sin llegar a parasitarlos. No generaría las formas adultas en las personas, pero sí causaría enfermedades de tipo neurológicas y oculares, como hemos dicho unos renglones más arriba.

La prevención es clave

Mapache

La enfermedad causada por el parásito Baylisascaris procyonis es potencialmente mortal. Por tanto, es importante conocer las medidas de vigilancia y prevención para evitar contagiarse. Estas son algunas de las recomendaciones que debemos seguir:

  • Conocer y tener en cuenta factores de riesgo que aumentan las probabilidades de infección. Por ejemplo, los mapaches jóvenes son más propensos a contagiarse.
  • Evitar las zonas frecuentadas por mapaches y no ofrecerles comida. Esto evitaría la creación de letrinas en nuestro entorno.
  • Saneamiento y desparasitación frecuente de los mapaches que son entregados en actuaciones de restauración de la vida silvestre.
  • Evitar dejar que el perro salga sin correa y merodee por espacios abiertos (por zonas donde puedan habitar mapaches), sin vigilancia.
  • Evitar tener mapaches y pequeños zorros como mascotas.
  • Educar y enseñar a los niños qué son las letrinas con el fin de evitar que se acerquen a estas y a otras zonas contaminadas por heces de mapaches.
  • Los niños deben lavarse las manos varias veces tras haber estado jugando en los parques o espacios exteriores.

En caso de que nos preocupe la salud de un mapache, será indispensable llamar al veterinario o al servicio de rescate de fauna silvestre correspondiente. No es recomendable manipular directamente al animal, tanto por su bien como por el nuestro.

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