El serau japonés

31 Marzo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la bióloga Silvia Conde
El serau japonés es el único bóvido salvaje endémico de Japón. Seguramente te suena porque forma parte de la famosa película: "La princesa Mononoke".

El serau japonés es un bóvido endémico de los bosques japoneses. Es mundialmente conocido por su agilidad para trepar y saltar acantilados. Aunque en una época esta especie estuvo en peligro, actualmente su población está en crecimiento, gracias a la erradicación de la caza furtiva y la reforestación de coníferas.

Esta especie se considera un tesoro nacional de Japón. Su hábitat se expande desde la parte más septentrional de las montañas de Honshu, la península de Shimokita, hasta las montañas del este de Kyushu.

¿Una cabra-antílope?

Su aspecto nos recuerda al de una cabra o antílope pequeño, son animales compactos y robustos, con una longitud aproximada de un metro y y una altura de los hombros de aproximadamente 75 centímetros. Pesan alrededor de 30 o 40 kilogramos.

Son lanudos, de pelo grueso y largo, de color gris y blanco, esta coloración sirve de camuflaje entre la maleza y la nieve. Sus cuernos son cortos y puntiagudos, de unos 14 centímetros de largo y sobresalen del pelaje de su frente. Los anillos de sus cuernos son indicativos de su edad.

El comportamiento del serau japonés

Los seraus son animales solitarios y pacíficos. Avanzan a través de la maleza marcando el territorio con sus glándulas preorbitales. Machos y hembras crean territorios, los machos suelen solapar el de varias hembras.

Tienen hábitos diurnos y se alimentan de plantas, sobre todo de brotes y hojas, pero también bellotas, flores…

El marcaje les ayuda a seguir la pista de un individuo u otro, pero raramente se ven juntos a ambos sexos, excepto en la época de apareamiento, entre octubre y noviembre, el resto del año se separan.

Serau japonés

El macho realiza un ritual para cortejar a la hembra, lamiendo su hocico y golpeando las patas traseras con sus delanteras, suelen ser monógamos, pero ocasionalmente se han observado casos de poliginia.

Las hembras suelen tener una o dos crías al año, durante el principio del verano (de mayo a junio). Viven siempre en el mismo territorio que suelen heredarlo de sus madres.

El serau japonés es un animal muy ágil, escala, salta y es capaz de cruzar acantilados de un solo salto. Su habilidad es tal, que muchos atletas se comparan con el serau, incluso una famosa marca de motos ha llamado serau a un modelo en su honor.

En la naturaleza este bóvido suele vivir unos 20 años, pero en cautividad puede llegar a superar los 30, pueden encontrarse en algunos zoos por todo el mundo.

Un símbolo de Japón

El serau japonés es localmente conocido como kamoshika o kamoshishi y es un animal representativo del país. Es un reclamo turístico y además aparece muy representado en la cultura nipona. De hecho, es posible ver a un serau en la aclamada película de Studio Ghibli “La princesa Mononoke”.

El serau japonés en 'La princesa Mononoke'.

Hace décadas el serau japonés llegó a encontrarse en peligro de extinción. En su origen, los depredadores naturales eran el lobo japonés y el oso asiático, con la desaparición de éstos los perros asilvestrados y el ser humano pasaron a convertirse en sus principales cazadores.

Sin embargo, debido a la prohibición de su caza, la recuperación de su hábitat y la reintroducción de ejemplares gracias a la cría en cautividad se ha conseguido regenerar las poblaciones. De esta forma el serau se ha convertido en todo un símbolo de Japón, similar a lo que ha ocurrido con otras especies, como el oso panda en China.

Existen otras especies de seraus que habitan principalmente el centro y oriente de Asia. Todas pertenecen al género Capricornis y tienen un aspecto parecido aunque varían en color según la especie, región e individuo.

Esperemos que, de ahora en adelante, este animal no vuelva a verse amenazado, no solo porque resulta parte de la biodiversidad del planeta, sino porque ayuda a enriquecer la imaginación de muchos, preservar mitos y leyendas e, incluso, dar pie a nuevas.

  • Mark Brazil. JapanVisitor. The Japanese Serow: Wraith of the Forest.
  • KISHIMOTO, R., & KAWAMICHI, T. (1996). Territoriality and monogamous pairs in a solitary ungulate, the Japanese serow,Capricornis crispus. Animal Behaviour, 52(4), 673–682.