¿Existen los animales totalmente monógamos?

02 Octubre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la bióloga Ana Díaz Maqueda
¿Alguna vez has escuchado que existen especies animales que se emparejan de por vida? Esta afirmación puede ser cierta, pero requiere de múltiples matices que se deben tener en cuenta.

Según diversos estudios, existen animales totalmente monógamos, pero estos no tienen por qué englobar a una especie en su totalidad. Esto quiere decir que dentro de una especie donde los animales se emparejan y cuidan juntos a la descendencia, pueden existir individuos monógamos y otros más promiscuos.

Por tanto, la monogamia es, en cierta manera, una elección en muchos grupos de animales. Dentro del término monogamia pueden encontrarse distintos matices que, si bien son diferentes, suelen estar muy relacionados, por ejemplo la monogamia sexual y la monogamia social.

Aquí te vamos a mostrar cómo especies tipificadas como monógamas también pueden romper sus lazos amorosos para probar suerte con otras parejas, entre otros ejemplos.

¿Para qué sirve la monogamia?

La monogamia es una estrategia reproductiva que llevan a cabo algunas especies animales y consiste aparearse con una pareja y, además, tener un cuidado biparental. Así, dos individuos de la misma especie se emparejan, copulan y crían juntos a su progenie. Además, suelen defender el territorio y realizar otras actividades cotidianas juntos.

Del mismo modo, se pueden encontrar animales monógamos de por vida o monógamos en serie. Este último término se refiere a aquellos individuos que cambian de pareja cada estación reproductiva, pero que juntos concluyen la crianza.

La monogamia tiene ventajas muy positivas —sobre todo en ambientes hostiles— aunque no siempre es así. Por ejemplo, el pingüino emperador (Aptenodytes forsteri) es una especie principalmente monógama que desafía esta idea.

Para conseguir que su descendencia alcance la edad adulta, los pingüinos deben trabajar juntos duramente y estar muy compenetrados. Esto no quiere decir que ciertas parejas de pingüinos no puedan ser algo más liberales y tener otras parejas sexuales en alguna ocasión.

Por otro lado, aunque no todos los científicos estén de acuerdo, la monogamia es un mecanismo que parece evitar el infanticidio de la descendencia. La muerte de la progenie suele ejecutarse por machos nuevos en el grupo para que las hembras entren en un nuevo ciclo estral y estén dispuestas a procrear.

El infanticidio no es una práctica habitual entre los animales monógamos y suele darse bajo situaciones muy fuerte de estrés o poco favorables.

El dilema de los animales monógamos.

Oxitocina: la hormona de la monogamia

La oxitocina es una hormona muy estudiada en las hembras de animales y su efecto sobre el cuidado de las crías. No obstante, parece que la cantidad de receptores que existen en el cerebro de esta hormona juega un importante papel sobre la monogamia masculina.

Existe una especie, el topillo de la pradera (Microtus ochrogaster), cuyo patrón de reproducción tiene una fuerte influencia monógama. La gran mayoría de los machos de topillo son animales monógamos y realizan todas las actividades de cuidado de la descendencia junto a su pareja.

No obstante, algunos individuos machos no siguen el mismo patrón comportamental y son promiscuos. Los estudios neurobiológicos realizados con estos animales han demostrado que los machos monógamos tienen muchos más receptores de oxitocina que aquellos promiscuos.

Además, estos mismos receptores parecen tener mucha importancia en el éxito reproductivo. Así, los machos con más receptores de oxitocina encontraban pareja más rápidamente y generaban descendencia con mayor eficacia.

Animales monógamos y sus relaciones interpersonales

En el pasado, muchas especies de mamíferos y sobre todo aves eran consideradas monógamas, ya que pasaban toda la vida con la misma pareja y solían tener duros duelos tras su muerte.

En la actualidad, gracias a la tecnología de observación del comportamiento así como los avances en genética, se ha podido demostrar que, aunque una especie sea considerada monógama, muchos de sus integrantes no lo son.

Un buen ejemplo de ello son los gibones (Hylobates sp.). Hasta hace poco se pensaba que estos animales pasaban toda la vida en pareja y no solo criando, sino que también llevaban a cabo otras tareas del día a día juntos.

Hoy en día, gracias a la posibilidad de poder observar a grupos de estos animales con mayor cercanía, se ha demostrado que, aunque existan parejas monógamas, también pueden darse « infidelidades» e incluso «divorcios» entre estos animales no humanos.

Monogamia en aves

Puede que las aves sean los animales con los que el ser humano se haya equivocado más con respecto a la monogamia. Si observamos a la mayoría de especies de pájaros, muchos de ellos pasan con una única pareja cada estación reproductiva —monogamia en serie— o para toda la vida.

En cierta manera esto es así. Una pareja de aves, como los cisnes, pasan toda la vida criando juntos. Sin embargo, gracias a los avances en biología molecular, se ha descubierto que las aves no son  100 % monógamas.

Aunque sí se establecen como parejas y crían a la descendencia juntos, esto no quiere decir que la progenie al completo sea de la misma madre y padre. Ambos progenitores pueden tener otras parejas sexuales con las que reforzar la diversidad genética de la especie.

Especies animales monógamas.

Lo más notable de la monogamia en los animales no es el tener una pareja para toda la vida, sino el hecho de que dentro de cada especie habrán individuos más monógamos que otros. Si se observa detenidamente a la naturaleza, ella misma nos dirige hacia la diversidad para poder sobrevivir, sean cuales sean las circunstancias.

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