Gerald Durrell: devoción por la naturaleza

06 Abril, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el biólogo Samuel Sanchez
Gerald Durrell fue un naturalista que asentó las bases de la cría en zoológicos y escribió una gran cantidad de libros autobiográficos en clave de humor.
 

Aunque comúnmente asociamos a los científicos e investigadores con un lenguaje técnico, difícil de comprender y consumir, no todos son así. Gerald Durrell es un ejemplo de esta estupenda excepción.

Las ciencias biológicas suelen entenderse como fuentes de conocimiento estancas que solo unos pocos especialistas pueden interpretar. Sin embargo, como ya comentamos, existen múltiples figuras que han conseguido traspasar esta barrera, llegando a apasionar a miles de lectores ajenos al mundo natural.

Cada vez hay más científicos que se esmeran por llevar su labor más allá de su gremio, para que las personas puedan informarse y conocer más acerca de la naturaleza.

A continuación te comentaremos más acerca de uno de ellos, Gerald Durrell, un maestro escritor que ayudó a asentar las bases de la divulgación científica en todo el mundo.

De la niñez a la escritura de la trilogía de Corfú

Gerald Durrell nació en la India en el año 1924, pero su familia no tardó en mudarse a Corfú, una isla griega. Debido a su clima mediterráneo y geografía accidentada, este lugar fue perfecto para que Gerald entrara en contacto con la naturaleza desde su niñez.

A partir de su llegada a la isla, nació su vocación como científico, divulgador y escritor. Con el paso del tiempo, no solo adquirió conocimientos, sino que dejó volar su imaginación. Esto se materializó en lo que vinieron a ser sus tres primeros libros autobiográficos, la Trilogía de Corfú.

La Trilogía Corfu de Durrell.
Fotografía: durrell.org
 

De acuerdo con el propio autor, la trilogía gira en torno a “su familia y otros animales, bichos y demás parientes, y el jardín de los dioses”. Son novelas de fácil lectura y además, están consideradas un clásico de la ecología divulgativa.

En cada una de estas novelas, Gerald cuenta su infancia con todo detalle, desde los variopintos familiares que lo rodearon, hasta los descubrimientos naturales e incursiones que realizó de pequeño.

Hemos de comprender que estas memorias datan de los años 40, por lo que la concepción de la naturaleza era muy diferente a la que es ahora. El joven Gerald captura muchos especímenes con uno de sus profesores, y dedica horas a observarlos y estudiarlos con los medios más rudimentarios posibles.

Estos libros emanan humor y jovialidad, pero sobretodo fascinación por el mundo salvaje. Entre sus páginas podremos recordar las experiencias que nos han formado como verdaderos apasionados del mundo animal ¿Quién no recuerda quedarse embobado viendo a una araña tejer su tela por primera vez?

Araña tejiendo su tela.

Expediciones y aventuras

Tras trabajar en un zoo durante varios años en Inglaterra, Gerald abandonó su hogar en 1946 e ideó sus propias expediciones en busca de animales desconocidos. Los ejemplares eran capturados y vendidos a los zoológicos más prestigiosos.

 

De nuevo, tenemos que recordar la época de estas andanzas. En aquellos tiempos, la única forma de abastecimiento para la educación zoológica eran especímenes capturados y la cría en cautiverio no llegaría hasta mucho más tarde. Además, Gerald seguía un criterio muy estricto:

  • Siempre mantenía y alimentaba a sus animales con las mejores opciones disponibles.
  • Nunca capturaba más de los que podía llevarse en buenas condiciones.
  • No capturaba especímenes por su precio de mercado, sino por su valor científico.

Su principal motor no era el beneficio monetario, si no la educación ambiental mediante zoológicos y la búsqueda de iniciar planes de cría en cautiverio. Por ello, el coste de sus expediciones terminaron por dejarle en una bancarrota.

“La selva borracha” es una de las obras más reconocidas del autor, en la que narra muchas de las aventuras vividas durante sus expediciones en clave de humor.

El parque zoológico de Jersey

Gerald se lanzó al mundo de la escritura tras sus incursiones, lo que le brindó cierta fama como naturalista y le devolvió a un estado monetario óptimo.

Así, con sus ahorros logró fundar el zoológico de Jersey en 1958, un estandarte para la cría en cautividad. 

El zoológico fue aumentando de popularidad, y con él la organización para la preservación fundada por el mismo Gerald, The Jersey Wildlife Preservation Trust (hoy día conocida como Durrell Wildlife Conservation Trust)

Durante los años 70, la organización se convirtió en una entidad pionera en la preservación de especies, y Gerald pasó a ser reconocido como una figura estandarte en la conservación y respeto animal. Sus bases en la gestión zoológica asentaron el pensamiento actual, y se encuentran plasmadas en el libro “El arca inmóvil”:

 
  • El objetivo principal de un zoológico debe ser actuar como reserva de especies en peligro que necesitan de la cría en cautiverio para poder sobrevivir.
  • Un animal solo debe estar en un zoológico como último recurso, cuando todos los esfuerzos para salvarlo en su entorno hayan fallado.
  • Los zoológicos no deben gestionarse tan solo con propósitos de entretenimiento, y las especies no amenazadas deben ser reintroducidas en su hábitat natural.
Henry Cavill en la Durrell Wildlife Conservation Trust.
Henry Cavill | Fotografía: Durrell Wildlife Conservation Trust

Pionero y escritor

En resumen, Gerald Durrell fue una figura esencial para la divulgación y conservación de especies a nivel global. Sus libros abarcan una enorme abanico de temas, pues escribió más de 20 novelas autobiográficas.

El famoso actor Henry Cavill (Superman, The Witcher) ha sido uno de los embajadores de la organización de Durrell más mediáticos y ha conseguido manifestar su apoyo al proyecto de conservación de diversas maneras, incluso con el hashtag #doitfordurrell.