Lamarckismo en tiempos modernos

06 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el biólogo Miguel Mata Gallego
Las ideas evolucionistas de Lamarck han sido ampliamente discutidas en el ámbito científico, pero la teoría de Darwin siempre ha sido vista como la corriente principal. Aún así, existen ciertos matices con respecto a esto.

El lamarckismo es una teoría que propone que los seres vivos tienden a ser más complejos y evolucionan  para cubrir una necesidad. Fue rechazada a finales del siglo XIX, tras la aparición de la teoría de la selección natural de Darwin y Wallace. Sin embargo, algunos de sus postulados parecen haber sido reivindicados a la luz de nuevos descubrimientos científicos.

¿Cuales son estos descubrimientos y por qué avalarían el lamarckismo? ¿son las teorías evolucionistas actuales conceptos que se están quedando anticuados? Sigue leyendo si quieres saber más.

El lamarckismo y las jirafas que estiraban el cuello

El lamarckismo es una teoría que, al ser propuesta a comienzos del siglo XIX, parecía convincente por su sencillez. Está basada en un principio elemental: los animales tienden a una mayor complejidad como consecuencia de un “impulso vital”, que les motiva a desarrollar sus caracteres para cumplir con ciertas necesidades. Jean Baptiste de Pocquelin, caballero de Lamarck, explicaba su teoría de manera muy gráfica con el conocido ejemplo de las jirafas.

Según este, las jirafas originariamente debían tener un cuello pequeño, que les permitía alcanzar las hojas inferiores de los árboles. Sin embargo, debido a la competencia entre ellas, estas se agotaban rápidamente. Por ello, las jirafas habrían hecho un esfuerzo especial para alcanzar las hojas más altas y su cuello se habría estirado hasta alcanzar la longitud que conocemos hoy.

La teoría lamarckista está en desuso.

Una teoría en desuso…parcialmente

Sin embargo, tras la publicación en 1859 de El origen de las Especies de Charles Darwin, las ideas lamarckistas cayeron en desuso. Darwin afirmó que los cambios evolutivos ocurrían por selección natural del animal más apto, siendo los animales variables en sus caracteres. Así, en el ejemplo de las jirafas, algunas de ellas tendrían el cuello más largo, lo que las haría más aptas para sobrevivir. Si quieres saber más sobre la vida de Darwin, puedes hacer clic aquí.

Esta, con modificaciones posteriores, es la base de la teoría evolucionista contemporánea: La selección del más apto. En nuestros tiempos, está ampliamente aceptada la teoría darwinista de la selección natural. sin embargo, algunos aspectos del lamarckismo podrían estar en lo cierto, según han descubierto algunos estudios. Sigue leyendo para saber más.

Darwin postula que los más aptos nacen con esos caracteres más proclives al éxito y por ello se seleccionan en futuras generaciones, mientras que Lamarck propone que cuanto más se requiera del uso de un órgano, más se desarrollará en la vida del animal.

¿El medio ambiente modifica los genes?

Vivimos en un mundo donde aceptamos que los genes y su variabilidad son la base de la evolución. La mayoría de nosotros, de forma consciente o inconsciente, hemos aprendido sin rechistar las teorías de Darwin en su totalidad.

Sin embargo, a veces no caemos en la cuenta de que algunas de las ideas de Lamarck son perfectamente plausibles. Ni todo en la vida está solo determinado por los genes, ni estos son independientes al medio en el que vivimos. Existen diferentes formas en las que el medio ambiente podría modificar los genes, dada la naturaleza química del genoma.

A continuación, exploraremos algunas de las ideas lamarckistas y veremos cuales de ellas podrían ser verdaderas y cuales deben ser descartadas. En todo momento nos movemos en terrenos especulativos, por lo que nada de lo aquí expuesto tiene por qué ser totalmente falso o cierto.

Las mutaciones son aleatorias, no tienen dirección

Uno de los conceptos erróneos sobre la evolución darwinista es que este mecanismo biológico persigue un fin concreto. Estamos ante una idea lamarckista, ya que este abogaba por la teoría de que las adaptaciones en los animales tenían un sentido: las jirafas estiran el cuello, las águilas desarrollan su visión, los perros mejoran su olfato, etc. Darwin, en cambio, descartaba esto y simplemente asumía que aquellos que de manera natural estaban mejor adaptados, prosperaban.

El experimento de Luria y Delbruck de 1943 ilustra muy bien esto. Según Lamarck, la evolución es direccional, es decir, perseguiría ciertas adaptaciones beneficiosas. Sin embargo, Luria y Delbruck demostraron que las bacterias se adaptaban a unos virus bacteriófagos de forma completamente aleatoria, no buscaban adaptarse. Las mutaciones son el resultado del azar, y no de una predisposición del medio a generar mutaciones en un sentido específico.

Los genes cambian en ambientes hostiles

Sin embargo, esta opción parece completamente plausible. Según algunos estudios, las plantas de Arabidopsis estimulan la recombinación de sus genes ante ataques por hongos parásitos. Este mecanismo mejora la variabilidad genética, lo cual puede desembocar en una ventaja para las plantas.

Otros artículos avalan esto, añadiendo que este aumento de la recombinación genética también se da ante otros tipos de estrés, como la exposición a algunos compuestos tóxicos.

Si bien no ha sido comprobado un mecanismo similar en animales, podemos comprobar cómo el medio sí que puede influir en los genes. Y no sólo eso, también se probaría que son los propios seres vivos los que pueden influir en su ADN dependiendo de las condiciones.

Una hebra de ADN rompiéndose.

No todo en la vida son genes

Si bien la teoría darwinista y sus modificaciones contemporáneas son consideradas como correctas, debemos evitar pensar que todo se reduce a los cromosomas .

Es evidente que la naturaleza química del material genético lo hace estar en constante relación con el medio que le rodea, y por ende, ser susceptible de ser modificado según las condiciones reinantes. Estas teorías pueden chocarnos, en definitiva, pero tener componentes ciertos en sus postulados.

Luria SE, Delbrück M. ”Mutations of Bacteria from Virus Sensitivity to Virus Resistance.” Genetics 1943 Nov; 28(6):491-511. Lucht JM, Mauch-Mani B, Steiner HY, Metraux JP, Ryals J, Hohn B. ”Pathogen stress increases somatic recombination frequency in Arabidopsis.” Nature genetics 2002 Mar; 30(3):311-314.