Los efectos de los incendios en Australia

11 Junio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la bióloga Ana Díaz Maqueda
Los últimos incendios que tuvieron lugar en el continente australiano traerán repercusiones a largo plazo que aún desconocemos.

Todos los medios de comunicación han hecho eco de los devastadores incendios acontecidos en Australia durante la primavera y el verano (septiembre 2019 a marzo 2020). Los datos recogidos hasta enero de 2020, muestran que se han quemado más de 3,8 millones de hectáreas de bosques de tipo templado en el estado de Nueva Gales del Sur.

Pero no solo aquí se han producido grandes incendios. En el estado de Victoria, el área quemada excede el medio millón de hectáreas. Es más, el área total devastada, sin contar únicamente los bosques, se estima superior a los 10 millones de hectáreas, según la prensa estatal. 

Estos incendios han sido los peores ocurridos en el continente desde el fatal Viernes Negro de 1936, provocado por una fuerte y duradera ola de calor, como la última que se ha vuelto a vivir.

Pero ¿por qué se han producido incendios de esta magnitud en Australia? Pues bien, para que esto ocurra, deben darse cuatro condiciones concretas: 

  1. Se necesita la presencia de combustible continuo, por ejemplo, la biomasa vegetal propia del ecosistema.
  2. Los restos vegetales deben estar especialmente secos para que se quemen.
  3. Una fuente de ignición natural, como los rayos, o antropogénica (de origen humano).
  4. Que las condiciones medioambientales sean favorables a la propagación del fuego, mucho calor, viento y ausencia de precipitaciones, principalmente.

En los ecosistemas con mucha biomasa, como son los bosques templados de Australia, siempre hay combustible disponible, y muy continuo desde una perspectiva espacial. Sobre todo, tras las últimas sequías.

A día de hoy, aún se desconoce a ciencia cierta cuáles serán las repercusiones de los incendios y en qué medida podrá recuperarse el ecosistema. Lo que sí sabemos son algunos de los efectos más inmediatos de los incendios en Australia, y aquí te los mostramos.

 

Daño directo a los ecosistemas y a las especies

Los impactos más directos de los incendios de Australia implican la muerte de millones de animales silvestres y domésticos. Pero, también, la muerte de personas y la destrucción de miles de edificios y viviendas.

Por desgracia, los daños ocasionados por los incendios no acaban cuando se controla o extingue el fuego. La cantidad de hábitats destruidos provocarán la desaparición de millones de animales que, tras conseguir huir del incendio, no tienen dónde volver, ni tampoco medios para conseguir refugio o alimentos.

Si ya muchas especies estaban amenazadas, la consecución de incendios de esta magnitud (Amazonas, California…), aceleran más, si cabe, el empobrecimiento de la biodiversidad mundial. 

Incendio Australia.

Impacto sobre la salud de las personas

Las condiciones climáticas que propician estos incendios forestales extremos son cada vez más frecuentes como consecuencia del cambio climático. Estos no solo tienen repercusiones a nivel medioambiental , sino que también, pueden tener efectos sobre la salud pública. 

El humo de los incendios transportan partículas y sustancias muy nocivas para la salud, y no solo para aquellas personas muy cercanas al fuego. Durante los incendios en Australia, el humo afectó a muchas personas de todo el territorio que ocupa Nueva Gales del Sur.

El nocivo humo puede provocar una simple irritación ocular o del sistema respiratorio superior. No obstante, también puede causar patología más graves como una función pulmonar reducida, bronquitis, asma e, incluso, la muerte prematura.

Lo peor, es que este humo no se quedó en el continente, sino que migró. Según la Organización Meteorológica mundial, los gases del incendio llegaron hasta América del Sur y, también, a la Antártida.

El ciclo natural de los incendios en Australia

Los incendios, aunque sean concebidos como una catástrofe, son un desastre natural que forma parte del ciclo de muchos ecosistemas, como es el caso de Australia. La vegetación local está preparada para rebrotar tras los incendios. De hecho, muchas plantas necesitan adquirir cierta temperatura para germinar. Asimismo, son capaces de absorber casi todo el dióxido de carbono que se produce durante el incendio.

Sin embargo, el problema aparece cuando los incendios son muy duraderos, agresivos y recurrentes, sin dar lugar al ecosistema a recuperarse. Al ocurrir esto, como consecuencia del cambio climático, cada vez hay menos bosques, por lo que aumenta la cantidad de gases de efecto invernadero, que propician el aumento de la temperatura, que termina por secarlo todo.

Incendios forestales: efectos

La contaminación y los gastos económicos

El ambiente de devastación durante y después de los incendios en Australia es palpable. Todas las cenizas liberadas durante la quema de los bosques se han asentado en la tierra y el agua, contaminándolas severamente.

La agricultura y la ganadería han quedado dañadas. Los animales supervivientes no tienen dónde pastar, pues el suelo cultivable se ha visto drásticamente reducido. Todo ello tiene repercusiones muy serias sobre la economía de todo un país, que tardará años en recuperarse si, claro está, no vuelven a darse situaciones como las vividas.

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  • Casey, N. (2020). Fire incident data for Australian road tunnels. Fire Safety Journal, 111, 102909.
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