Manejo de los animales que llevan mucho tiempo ingresados en un hospital

15 Octubre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la veterinaria Érica Terrón González
Cualquier animal que necesita tratamiento hospitalario será receptor de una serie de cuidados exhaustivos, más aún aquellas mascotas que están obligadas a pasar allí ingresadas por largos periodos de tiempo.

El manejo de los animales ingresados durante largos periodos en las instalaciones de una clínica veterinaria es crítico para su supervivencia, su bienestar y su posterior calidad de vida.

Las bases de este manejo residen en el mantenimiento de las funciones vitales, con especial atención a la respiración, pero también consisten en evitar la aparición de complicaciones derivadas de la falta de movimiento o higiene.

¿Qué sucede con aquellos pacientes con necesidades especiales? Aquí abordamos esta pregunta de difícil respuesta, pues la mayoría de estos animales pasan largos periodos ingresados porque han sido sometidos a procedimientos quirúrgicos complicados —y sus cuidados posteriores también lo serán—.

Manejo de los animales que llevan mucho tiempo ingresados en un hospital

La mayor parte de los animales que pasan periodos prolongados en un hospital lo hacen tumbados o recostados. Por tanto, se consideran pacientes con dificultades para moverse y asearse por sí mismos. Los cuidados mencionados a continuación pretenden ayudar en todo lo posible a su salud y bienestar.

Bienestar respiratorio

El efecto más importante de un decúbito prolongado —estar tumbado mucho tiempo— es el deterioro de la función respiratoria. Esto se debe a que la presión ejercida sobre el tórax provoca atelectasia —colapso del pulmón—, hecho que dificulta la respiración del animal poco a poco.

Si esta dificultad respiratoria no se soluciona con presteza, se desencadenará una hipoxia generalizada —falta de oxígeno en sangre—, la cual tendrá consecuencias graves en la salud de la mascota.

El manejo de los animales hospitalizados es complejo.

Girar al paciente frecuentemente o mantenerlo tumbado sobre el esternón evitará la atelectasia y favorecerá la respiración.

La neumonía por aspiración es otra complicación común en pacientes recostados. Lo más habitual es que se deba a la aspiración de restos de su propio vómito. El problema es que no suelen producir síntomas inmediatos, por lo que no se detectará hasta que la neumonía sea evidente.

Úlceras derivadas del decúbito prolongado

Los pacientes que llevan mucho tiempo acostados corren el riesgo de desarrollar úlceras en la piel. Estas lesiones de difícil cicatrización pueden agravarse, suceso que desencadena verdaderas infecciones de los tejidos más internos.

Los perros de razas grandes o aquellos con la piel muy fina y poco músculo —como los galgos— parecen estar especialmente predispuestos a sufrir procesos ulcerativos.

Estas úlceras comienzan con una presión localizada persistente en una zona determinada del cuerpo. Esto, si se prolonga en el tiempo, acaba afectando a la circulación y desencadena una necrosis —muerte del tejido—.

En caso de no ponerles remedio, las lesiones se extienden a través de la piel y el tejido subcutáneo e incluso a través del músculo, hasta el hueso en los casos más graves.

Curarlas una vez que aparecen es bastante complejo, por lo que la prevención es la mejor opción. Girar con frecuencia al paciente y proveerle de material de cama suave y limpio serán los mejores aliados ante un animal postrado.

Mantenimiento de la higiene

Hay que prestar mucha atención a la higiene de los pacientes que pasen largos periodos recostados. El material de cama sobre el que yacen tumbados todo el día debe mantenerse limpio y seco, sobre todo de heces y orina, que deben retirarse lo antes posible.

Si no se mantiene al paciente limpio, pueden producirse dermatitis y úlceras con mayor facilidad. Además, se pueden contaminar las vías intravenosas con las que se administra parte de la medicación o los catéteres urinarios. Esto podría desencadenar infecciones importantes en el animal.

Fisioterapia

Muchos de estos pacientes requieren de fisioterapia para mantener la movilidad de sus articulaciones a largo plazo. Esto es una buena idea siempre y cuando no esté contraindicado, como es el caso de los animales con una salud inestable o con patologías muy graves.

Para pacientes ambulatorios son aconsejables los paseos cortos.

Manejo de los animales con necesidades especiales

Ya hemos visto como todas las mascotas que pasan mucho tiempo aisladas en las instalaciones de un hospital requieren unos cuidados intensivos, pero dentro de estos animales, algunos tienen otras necesidades más específicas que se salen de la norma. Te ponemos algunos ejemplos finales.

Pacientes con drenajes torácicos

Se tratan de tubos colocados en el pecho para extraer líquido del espacio pleural —espacio entre los pulmones y la pared torácica—. Los pacientes con drenajes torácicos deben mantenerse bajo estrecha observación, ya que si el tubo se desplaza, existe el riesgo de sufrir las siguientes condiciones:

  • Neumotórax —entrada de aire al tórax, comprimiendo los pulmones—.
  • Dificultad respiratoria.

El tubo que conforma el drenaje estará sujeto con suturas y un vendaje torácico especial. El vendaje deberá cambiarse a diario, antes si está sucio o en mal estado. En ese momento se aprovechará para inspeccionar la zona de inserción del tubo, con el fin de verificar que el animal no presente signos de inflamación.

Las características del fluido que recoja este drenaje también deben ser vigiladas para notificar cualquier anormalidad.

Pacientes intubados por traqueotomía

Esta forma de intubación consiste en crear una apertura artificial y externa en la tráquea mediante la colocación de un tubo, con el fin de permitir que el paciente respire. Los animales intubados de esta forma —sobre todo los gatos— también deben mantenerse bajo estrecha vigilancia.

Existe la posibilidad de que el tubo se obstruya o se desplace en cualquier momento. Por lo tanto, este deberá ser evaluado al menos cada cuatro horas para confirmar la adecuada ventilación pulmonar.

Por último, la piel alrededor de la traqueotomía debe mantenerse limpia y seca y debe verificarse en todo momento que las vías respiratorias mantienen un correcto estado de humidificación.

Un perro tumbado en un hospital.

Como hemos podido ver, el manejo de los animales que llevan mucho tiempo ingresados en un hospital se basa, principalmente, en controlar su respiración y evitar la aparición de úlceras. Aunque la situación sea delicada, siempre merece la pena volcar todos los esfuerzos posibles en la recuperación de la mascota.

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