¿Cómo es la metamorfosis de la rana?

20 Noviembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el biólogo Samuel Sanchez
La metamorfosis de las ranas es un proceso fascinante, pues no solo se produce crecimiento celular a nivel de los tejidos, sino una diferenciación post-embrionaria única.

La metamorfosis de la rana es un proceso fascinante que ha sido ampliamente estudiado por científicos a lo largo de los años. Todos sabemos que es una parte esencial en el desarrollo de la mayoría de los anfibios —tanto anuros como caudados— pero ¿qué procesos subyacentes suceden más allá del cambio morfológico en el renacuajo?

Hoy diseccionamos la metamorfosis de los anfibios desde un punto de vista fisiológico y hormonal y, para ello, echaremos mano de estudios profesionales. Continúa leyendo, pues la información recogida en las siguientes líneas te sorprenderá.

¿Qué es la metamorfosis?

Se llama metamorfosis a un proceso biológico por el cual un animal se desarrolla desde su nacimiento hasta la madurez por medio de grandes cambios estructurales y fisiológico. A diferencia de otros seres vivos, las crías que sufren la metamorfosis no solo aumentan sus células a nivel tisular, sino que se da en ellas un proceso de diferenciación.

Cambios durante el proceso

En el caso de ranas y sapos el renacuajo, de vida completamente acuática, se transforma en un ejemplar adulto terrestre o semiacuático —de forma usual—. Esto requiere de una serie de cambios morfológicos esenciales, pues la vida en tierra presenta una serie de desafíos muy diferentes a los del medio acuático.

Las larvas carecen de párpados y tienen esqueletos cartilaginosos, sistemas de línea lateral, branquias para la respiración y una cola verticalmente aplanada que utilizan para nadar. Estas estructuras se modifican o se pierden durante la metamorfosis. Entre los cambios más sustanciales encontramos los siguientes:

  • Pérdida de dientes puntiagudos —ideales para raspar los vegetales sobre las rocas, de los que se alimentan—.
  • Regresión de las branquias y reabsorción de la cola natatoria.
  • Formación de las patas posteriores, seguidas de las anteriores y de la creación de las glándulas dérmicas.
  • Sustitución de un cráneo cartilaginoso por uno óseo, con modificaciones cefálicas adaptadas a la caza de insectos.
  • Agrandamiento de los pulmones y de los órganos sensoriales para el desarrollo en tierra.

Podríamos seguir enumerando cambios durante mucho tiempo, pues se estima que un renacuajo de rana pasa por un total de 46 fases antes de convertirse en un adulto. Aun así, creemos que la idea general queda clara: el cambio de vida a la tierra requiere de una serie de modificaciones drásticas y fascinantes.

Una larva de rana en plena metamorfosis.

Cuestión de hormonas

Tal y como indican estudios publicados en la revista Nature, el elemento más importante para la metamorfosis de la rana es la hormona tiroidea (TH), principal reguladora del metabolismo biológico post-embrionario de casi todos los vertebrados. Por ejemplo, las larvas de anfibios alimentadas con residuos tiroideos de mamíferos sufren una metamorfosis precoz.

Esta relación clara también se evidencia de la siguiente forma: si se remueve la glándula tiroides de un renacuajo, este nunca pasará por un proceso de metamorfosis. En estos casos, la larva crece de forma ininterrumpida, pero nunca desarrolla una forma adulta.

A continuación, te nombramos alguna serie de características de la hormona tiroidea esenciales durante este proceso:

  1. La hormona tiroidea actúa de forma directa y local. Es decir, reacciona de forma específica y dirigida sobre el tejido que requiere cambios.
  2. La acción de la hormona tiroidea viene determinada por otras hormonas. Otras sustancias, como la prolactina o corticoides exógenos, aceleran o inhiben la acción de la TH según sus concentraciones.
  3. Los receptores de la hormona tiroidea juegan un papel esencial en los cambios morfológicos de la metamorfosis.

Tampoco vamos a extendernos demasiado con mecanismos bioquímicos, pues algunos términos se escapan del ámbito divulgativo. Aun así, una idea debe quedar clara: la concentración de TH modula los cambios que sufre la larva de rana durante la metamorfosis.

¿Qué pasa cuando un anfibio no sufre la metamorfosis?

En unos pocos anfibios caudados, como es el caso del ajolote, las larvas permanecen en tal estado por toda la vida. Aun así, son capaces de reproducirse y realizar todas las funciones vitales pertinentes: este fenómeno se conoce como neotenia. En estos casos, la glándula hipófisis no secreta los compuestos esenciales para dar lugar a la TH.

Por otro lado, algunas ranas parecen nacer ya completas, como si no hubieran metamorfoseado. Este no es el caso, lo que sucede es que pasan por este proceso en el huevo, un medio acuoso limitado. Hasta donde sabemos, no existe rana que de forma natural permanezca en estado larvario por toda su vida.

Los renacuajos con mutaciones que no les permiten metamorfosear crecen de forma desmedida hasta que mueren prematuramente.

Una rana que casi ha terminado la metamorfosis.

Como hemos podido ver en estas líneas, la metamorfosis de la rana encierra muchos más secretos de los que en un principio se podría pensar. Desde la acción hormonal hasta los cambios morfológicos que esta acarrea, estamos ante un proceso impresionante como pocos en la naturaleza.

  • Tata, J. R. (1998). Amphibian metamorphosis as a model for studying the developmental actions of thyroid hormone. Cell Research8(4), 259-272.