Microbiota intestinal en perros

12 Junio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la bioquímica Luz Eduviges Thomas-Romero
La microbiota intestinal está compuesta por una inmensa cantidad de microorganismos que habitan en el intestino de tu mascota. ¿Conoces cuáles son los beneficios de mantener una microbiota equilibrada?
 

¿Qué te parecería si te dijeran que tu perro tiene un ‘órgano oculto’? Este componente externo a la anatomía del animal está conformado por los millones de bacterias que habitan en su intestino, y se conoce como la microbiota intestinal.

El tracto gastrointestinal de los animales está colonizado por un grupo denso y profusamente heterogéneo de microbios. Estas agregaciones de colonias de bacterias son conocidas como microbiota intestinal, y en conjunto, representan por si mismas un ecosistema.

¿Por qué es importante la microbiota intestinal en perros?

La microbiota intestinal se compone por microorganismos en tal número y diversidad, que aportan más de nueve millones de genes únicos. Esto implica que amplían al repertorio genético del cuerpo que habitan. Es por esta razón que la microbiota intestinal ha llegado a considerarse un órgano más del cuerpo del hospedador.

Así, en la comunidad científica, ahora se reconoce que la microbiota intestinal cumple tareas que suplementan y complementan la función del intestino. La importancia de mantener estos ecosistemas equilibrados ha quedado en evidencia desde hace algunos años. En la actualidad, se sabe que una gama de enfermedades pueden ser prevenidas al mantener un balance de bacterias intestinales sano.

En la salud y en la enfermedad

Cuando un organismo se encuentra en un estado de buena salud, este ecosistema microbiano participa en múltiples procesos fisiológicos en el hospedador. Entre ellos destaca la resistencia que confiere a la colonización por patógenos, es decir, previene las infecciones.

 

También contribuyen con la producción de sustancias que actúan como fuente de energía para las células epiteliales intestinales y en el fortalecimiento del sistema inmunitario intestinal.

En caso de enfermedad, abundantes estudios han demostrado que su desregulación se asocia al padecimiento de enfermedades metabólicas y autoinmunes. Entre estas se encuentran alergias, enfermedades inflamatorias intestinales, obesidad e incluso cáncer.

La mayor parte de la información actual sobre la composición y actividad de la microbiota intestinal proviene de estudios en poblaciones humanas. Sin embargo, un número creciente de investigaciones ha estudiado la microbiota intestinal en perros y otros animales.

Bacterias de la flora intestinal

La manipulación de la microbiota intestinal

Una vez aceptado que la microbiota intestinal está estrechamente involucrada en el bienestar del huésped, surge la idea de manipular este ecosistema. Esto se basa en la utilización de compuestos específicos, buscando ‘plantar’ los microorganismos intestinales que mejoren el estado de salud del animal.

A la fecha, se han utilizado varios enfoques para lograr este objetivo de manera intencional en gatos y perros. Como es de esperar, la dieta es clave en este proceso.

 

En contraste, el consumo de agentes terapéuticos como los antibióticos puede acarrear modificaciones no intencionadas de la microbiota intestinal, aunque hay menos investigación disponible sobre este tema en canes.

Los probióticos y los prebióticos

Los probióticos pueden definirse como microorganismos vivos. Si se consumen en cantidades adecuadas, proporcionarían un beneficio para la salud al huésped, según la FAO y OMS.

Por otro lado, los prebióticos son ingredientes que causan cambios específicos en la composición y / o actividad de la microbiota gastrointestinal. Al favorecer una población microbiana ‘buena’, confieren beneficios para la salud en el huésped.

Helado para perros

Similitudes con la microbiota intestinal humana

¿Has oído que las personas y sus mascotas se parecen? pues en cuanto a la microbiota intestinal, es cierto. Estudios científicos han comprobado que en los intestinos de humanos y perros están representados los mismos grupos bacterianos. Este no es el caso cuando se compara con cerdos, por ejemplo.

Se ha descubierto que el microbioma canino está estrechamente relacionado al microbioma humano. Los expertos señalan que la estrecha convivencia, ha provocado el intercambio y la adaptación de grupos bacterianos de manera similar en ambas especies.

 

La buena noticia es que avances en el conocimiento del microbioma canino, pudieran eventualmente ser extrapolados a la salud en humanos y viceversa.

El intestino del perro alberga una microbiota compleja. Existe un creciente interés en conocer cómo se constituye una microbiota ‘saludable’ y cuáles pueden ser consideradas variaciones normales. En los últimos años, se ha abierto una ventana de posibilidades para manipular la composición del microbioma intestinal canino, con miras a prevenir o tratar enfermedades.

 
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  • García-Mazcorro JF, Garza-Gonzálezc E.,  Marroquín-Cardona AG y Tamayo, JL. (2015) Caracterización, influencia y manipulación de la microbiota gastrointestinal en salud y enfermedad. Gastroenterol Hepatol. Vol. 38: (7) 445-466
  • Luzio Quiroga, A., Urrutia Cid, P., Merino Muñoz, V., Tobar Villanueva, J., & García Cancino, A. (2009). Relación entre el grado de contacto perro-propietario y la carga de helicobacterias en mucosa gástrica canina. Revista Científica, 19(5), 455-459.