Paleontología: una mirada detectivesca al pasado

14 Octubre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la bioquímica Luz Eduviges Thomas-Romero
La paleontología, a través del estudio de fósiles, aporta información relevante para la identificación de estratos sedimentarios y a cómo se correlacionan entre sí.

La paleontología es la ciencia natural que se encarga de estudiar la historia de la vida en la Tierra. En tal razón, esta disciplina se ocupa de todos los aspectos de la biología de las formas de vida antiguas.

Es decir, esta rama de la biología reconstruye la forma y estructura que tuvieron tales organismos e infiere sus patrones evolutivos. También se ocupa de develar las relaciones taxonómicas entre ellos y con las especies vivas modernas.

Por supuesto, la paleontología también analiza la distribución geográfica de las formas de vida que habitaron los ecosistemas en el pasado y sus interrelaciones con el medio ambiente.

Objetivos de la paleontología

Aunque puede parecer que la paleontología se dedica a armar los esqueletos de los dinosaurios, estamos ante una rama de la ciencia que es mucho más que eso. Su principal objetivo es dilucidar la biografía de la vida en el  planeta Tierra.

Para ello, esta disciplina científica se enfoca en los siguientes puntos básicos:

  • La reconstrucción de los seres que vivieron en el pasado.
  • El estudio de sus orígenes y de sus cambios en el tiempo, es decir, su línea evolutiva.
  • Las relaciones entre los seres vivos del pasado y su entorno, objeto de estudio de la paleoecología.
  • Distribución geográfica y deducción de los movimientos migratorios de los seres vivos, o lo que es lo mismo, la paleobiogeografía.
  • Eventos de extinción y procesos de fosilización, es decir, la tafonomía.
  • La correlación de fósiles y la datación de las rocas que los contienen, la bioestratigrafía.
Ejemplo de paleontología.

¿Por qué son importantes para la vida actual los estudios de paleontología?

El conocimiento de la vida en la antigüedad es útil para entender la biodiversidad actual y la distribución de los distintos taxones en el planeta. Además, esta ciencia aporta elementos que afianzan la teoría de la evolución de los seres vivos y de la deriva de los continentes.

Especialmente de vanguardia es el hecho de que la paleontología provee información valiosa para el análisis de cómo los cambios climáticos pueden afectar al conjunto de la biosfera.

Es notorio el alto nivel de interés público en los hallazgos paleontológicos, lo cual se asocia a su impacto cultural.

Finalmente, no se puede dejar de mencionar el valor económico que se desprende de sus hallazgos. En la sociedad moderna no todo es conocimiento,  y por suerte, el estudio paleontológico vale su peso en oro.

Por ejemplo, antiguamente los estudios paleontológicos fueron útiles para ayudar a explotar recursos minerales como el carbón. Más recientemente, se aplica al hallazgo de depósitos de petróleo y gas natural.

¿Qué son los fósiles?

Los fósiles son los restos de animales, plantas y bacterias que se han conservado en la naturaleza. Por lo general, los restos se consideran fósiles si datan de más 10 000 años de antigüedad. Estos se conservan enterrados debajo de múltiples capas de arena y de barro.

Paulatinamente, la arena y el lodo se convierten en rocas sedimentarias, pues sufren una presión tremenda. Así, los minerales reemplazan la materia orgánica y se produce una réplica de piedra de la materia prehistórica.

Los fósiles se encuentran en todo el mundo, en rocas sedimentarias como arenisca, caliza o lutita. La formación de fósiles ocurre raramente, ya que la mayoría son destruidos por la erosión. Existen diversos tipos:

  • Moldes o impresiones: se forman cuando la planta o el animal se descompone por completo, pero deja una huella o impresión de sí mismo, como un molde hueco.
  • Fósiles de rastro: muestran huellas que hicieron los animales mientras se movían a través del sedimento blando. Incluyen madrigueras, huellas, marcas de dientes, heces y cavidades dejadas por las raíces de las plantas.
  • Fósiles petrificados: pueden ocurrir de dos maneras. La primera, por permineralización, como ocurre con la madera petrificada. En segundo lugar, pueden aparecer por reemplazo, evento en el que se disuelve el tejido muerto y deja minerales en su lugar.
  • Micro-fósiles: Son restos de plantas o animales de tamaño microscópico, generalmente de menos de un milímetro de longitud. Incluye a virus, bacterias y pequeños trozos de plantas o animales más grandes.

A estos últimos se los considera el grupo más importante de fósiles, ya que son útiles para fechar las rocas circundantes, y por lo tanto, la diferentes eras geológicas por las que ha pasado el planeta.

Los profesionales de la paleontología son detectives de fósiles

Los paleontólogos son como detectives, pues buscan fósiles y los estudian para descubrir pistas sobre la vida en la Tierra hace mucho tiempo. A partir de los datos que recolectan, buscan inferir cómo el medio ambiente y el clima han cambiado con el tiempo.

Además, es necesario recalcar que la paleontología forma parte de las ciencias naturales y está estrechamente ligada con la biología y la geología.

Por ello, a menudo los paleontólogos suelen tener un conocimiento muy especializado en un área particular de la ciencia, pero también muestran experiencia en áreas relacionadas, como la oceanografía, la anatomía o la evolución.

Tipos de fósiles.

La paleontología nos permite entender la historia de la vida en la Tierra, pues sus hallazgos ayudan a esclarecer la escala de tiempo geológico.

El número de ramas de especialización de la paleontología es vasto: desde vertebrados, invertebrados y la micropaleontología hasta la paleobotánica, no existe piedra con la impresión de un ser vivo que no aporte algún tipo de información relevante.