Pancreatitis en gatos: causas y síntomas

16 Mayo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la bióloga Ana Díaz Maqueda
La pancreatitis felina es una enfermedad que puede presentarse, incluso, en animales que parecen totalmente sanos.
 

La pancreatitis en gatos era considerada, hasta hace unos años, una enfermedad muy rara entre los felinos. Sin embargo, tras las investigaciones de la última década, se ha descubierto que es, incluso, más común en gatos que en perros. Lo que hizo de ella una enfermedad invisible fue su forma de diagnóstico y la casi total falta de síntomas evidentes.

De este modo, ahora sabemos que la pancreatitis es frecuente en gatos, y que la forma más común es la enfermedad crónica en lugar de la aguda. Además, a esta patología se le asocian muchas otras enfermedades o afecciones. Por ejemplo, el desarrollo de lipidosis hepática, diabetes mellitus, enfermedad inflamatoria intestinal o la insuficiencia pancreática exocrina están estrechamente relacionadas con ella.

Por lo general, la causa que provoca esta enfermedad es desconocida en la mayoría de los casos, así que la pancreatitis es considerada idiopática. La forma más común y leve es la crónica, que suele presentarse en gatos aparentemente sanos. Por otro lado, la forma aguda de la enfermedad es muy grave y puede mostrar signos clínicos.

¿Qué es la pancreatitis?

El páncreas es un órgano vital para la supervivencia del gato. Se encuentra en la parte derecha del abdomen, entre el duodeno (primera sección del intestino delgado), el riñón y el estómago. Su función es la de producir enzimas que llevan a cabo procesos digestivos. Además, sintetiza hormonas tan importantes como la insulina, que regula la cantidad de azúcar en sangre o el metabolismo de la glucosa.

 

Cuando el páncreas se inflama,suelen hacerlo también el hígado y los intestinos, algo conocido como triaditis. Esto ocurre porque la inflamación del páncreas hace que las enzimas se liberen a la cavidad abdominal.

Con respecto a la predisposición a sufrir la enfermedad, no existen evidencias de que haya ninguna relacionada con la edad, sexo o raza. Asimismo, aunque el gato se recupere de un episodio agudo de pancreatitis, puede seguir teniendo otros episodios recurrentes.

Gato callejero desnutrido

Causas de la pancreatitis en gatos

Lo normal es que las enzimas pancreáticas se produzcan de forma inactiva en el páncreas y que se activen una vez llegan al duodeno. Durante la pancreatitis, estas enzimas se activan de forma prematura cuando aún están en el páncreas. Por lo tanto, comienzan a digerir el tejido del propio órgano.

La pancreatitis en gatos parece ocurrir de forma espontánea o, mejor dicho, aún no se ha descubierto el agente desencadenante o la causa concreta. No obstante, muchas veces, la pancreatitis aparece de forma secundaria a otras enfermedades que la provocan. Es el caso de la diabetes mellitus o la enfermedad inflamatoria intestinal, tal y como hemos nombrado previamente.

 

Signos clínicos de la pancreatitis y cómo se diagnostica

La pancreatitis en gatos carece de síntomas específicos, lo que dificulta su diagnóstico. Así, los signos clínicos más comunes en gatos que padecen pancreatitis son:

  • Náuseas
  • Vómitos
  • Fiebre
  • Apatía
  • Dolor abdominal
  • Diarrea
  • Anorexia

A veces, si el ataque de pancreatitis es muy severo, puede provocar un shock en el gato y su posterior muerte.

Como consecuencia de estos síntomas tan generales y que, además, las pruebas bioquímicas, sanguíneas y de imagen que se han utilizado hasta hace poco eran dirigidas a perros, el diagnóstico de la pancreatitis en gatos ha sido muy complicado.

Midiendo la temperatura del gato en el veterinario

En los últimos años, se ha diseñado una prueba que mide los niveles de enzimas pancreáticas y diagnostica la pancreatitis de forma eficaz y sin falsos negativos. Esta técnica está relacionada con una lipasa muy específica del páncreas y ha sido fundamental para los diagnósticos, ya que muchos gatos con pancreatitis apenas muestran los niveles altos.

La pancreatitis en gatos puede resultarnos complicada de descubrir. Sin embargo, a pesar de la dificultad de diagnóstico, una vez que el gato comienza el tratamiento tiene muchas posibilidades de curarse y, además, de no presentar secuelas a largo plazo.

 
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