Partenogénesis: vida que surge de la nada

08 Mayo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el biólogo Samuel Sanchez
La partenogénesis es un fenómeno fascinante en el que las hembras de algunas especies son capaces de dar lugar a descendencia sin reproducirse sexualmente con un macho.

El mundo salvaje está repleto de procesos fascinantes poco conocidos. Normalmente, los seres humanos asociamos la reproducción a una actividad que requiere de dos integrantes, pero la naturaleza ha ideado mecanismos para que la vida pueda surgir básicamente de la nada. Un ejemplo de esto es la partenogénesis.

La partenogénesis es una forma de reproducción asexual basada en el desarrollo de células sexuales femeninas no fecundadas. Se da frecuentemente en órdenes animales con menor complejidad fisiológica, tales como rotíferos, platelmintos, crustáceos e insectos. Aún así, este apasionante proceso se ha documentado también en vertebrados tales como reptiles, peces, y excepcionalmente aves.

La pregunta clave a la que trataremos de dar respuesta aquí es: ¿por qué se produce la partenogénesis?

Tipos de partenogénesis

Este proceso se clasifica de varias formas según el tipo de descendencia al que da lugar:

  • Arenotosis: la descendencia producto de la partenogénesis es exclusivamente masculina.
  • Telotosis: antítesis de arenotosis. La descendencia es exclusivamente femenina.
  • Anfitosis: el proceso da lugar a individuos de los dos sexos.

También existen distintos tipos de partenogénesis atendiendo a la importancia del proceso en la reproducción de la especie.

Por un lado tenemos episodios partenogenéticos casuales, en los que los individuos se reproducen generalmente de manera sexual pero en algunos casos los huevos no fecundados dan lugar a descendencia. Esto se ha observado en varias especies de mariposa.

En contraste, también existe la partenogénesis obligatoria, en la que la ausencia casi total de machos hace de esta la única estrategia viable para dejar descendencia. Este tipo es común en distintas especies de reptiles, donde los machos han desaparecido por completo de las poblaciones de la especie.

Una vez definidos los términos, es relevante ahondar en por qué surgió este maravilloso proceso desde un punto de vista evolutivo.

Insectos palo partenogenéticos.
Muchas especies de insecto palo son partenogenéticas.

La reproducción sexual es costosa

Estudios filogenéticos afirman que la partenogénesis ha surgido a lo largo de la historia en varios grupos animales de forma independiente. Existen diversos beneficios ante esta reproducción asexual:

  • Los animales partenogenéticos no tienen que gastar energía buscando congéneres con los que procrear, ni tampoco competir entre ellos para llamar la atención del sexo contrario. Esto reduce enormemente las presiones selectivas establecidas por la selección sexual.
  • La partenogénesis también aumenta en gran medida el potencial de colonización de una especie, pues de un solo individuo puede formarse un linaje.
  • Los animales con reproducción sexual tienen una menor capacidad de conseguir recursos y esquivar a depredadores durante la época reproductiva. Muchos machos de diversas especies presentan colores llamativos, ornamentos, y movimientos que les ponen en peligro con tal de atraer a una compañera. Los animales partenogenéticos no se arriesgan.
  • La partenogénesis permite el aislamiento de los individuos de una especie. No tienen presiones por encontrarse entre ellos en todo el ciclo vital, por lo que no están atados a un sistema de jerarquía o agregación social.

Entonces, si es más sencillo dar lugar a la vida de la nada, ¿por qué se sacrifican los animales para buscar un compañero? Este dilema se conoce como la paradoja del sexo.

En la mutación está la clave

La teoría más asentada de forma global es que la reproducción sexual aumenta la variabilidad genética de la descendencia. En términos un poco complejos, se asume que el sexo aumenta la tasa de mutación por recombinación.

Aunque suene difícil de comprender, la clave es sencilla: la información genética de dos vale más que la de uno. Cuando se juntan un padre y una madre, estos presentarán diversas variaciones en el genoma a pesar de ser de la misma especie, y los hijos heredarán características de ambos.

Desde un punto de vista meramente teórico, una especie que se reproduzca de forma partenogenética de forma infinita terminaría por extinguirse. La falta de variabilidad genética se traduciría en una menor adaptabilidad, y cualquier cambio en el medio ambiente podría ser devastador para la especie.

Pero ahí está la clave: esto es predecible en un marco teórico, y aún así, existen muchos linajes evolutivos partenogenéticos que no se han extinto. Por ello, se considera que la paradoja del sexo aún no está del todo resuelta.

Cromosoma masculino y femenino.
En las mutaciones cromosómicas se encuentra la clave de la adaptabilidad.

Una inversión a largo plazo

Podemos ver la reproducción sexual como una inversión a largo plazo. Cuesta más energía, recursos, supone cambios morfológicos y aumenta el riesgo, pero también promueve la variedad y adaptabilidad de las siguientes generaciones.

Las especies partenogenéticas ahorran en todo lo previamente expuesto a nivel individual, pero son más vulnerables ante cambios en el medio como especie.

Los mecanismos para entender la elección de una ruta u otra no están del todo claros a día de hoy, pero algo es seguro: la partenogénesis es un fenómeno fascinante que continúa siendo un objeto de estudio y debate.

 

 

 

  • Partenogénesis, EcuRed. Recogido a día 23 de abril en https://www.ecured.cu/Partenog%C3%A9nesis
  • Formas curiosas de reproducción animal: la partenogénsis, cienciahoy. Recogido a día 23 de abril en https://www.cienciahoy.org.ar/ch/ln/hoy119/Partenogenesis.pdf