¿Cómo perciben los sabores los perros?

23 Septiembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la bióloga Ana Díaz Maqueda
A pesar de que los perros poseen menos receptores para los sabores que los seres humanos, también tienen su preferencias gastronómicas individuales.

Los tutores de canes suelen preocuparse bastante por el tipo de dieta que siguen sus mascotas. Además, muchos de ellos sienten interés por seleccionar tipos de alimentos que les gusten más, pero ¿cuáles son los sabores que prefieren los perros?

Como ocurre con el ser humano y otros animales, los perros son capaces de detectar muchos sabores, al igual que sienten debilidad por ciertas texturas.

Por ello, pueden desarrollar el gusto hacia el tipo de alimento al que están acostumbrados y rechazan otros. Hoy descubrirás qué comidas prefieren los perros, cómo detectan los sabores y qué alimentos suelen rechazar.

El sentido del gusto en el perro

Los sentidos químicos, como el gusto y el olfato, son las modalidades sensoriales más primitivas. Las diversas sensaciones gustativas se producen a partir de cuatro tipos de receptores diferentes. Cada uno de ellos es capaz de percibir un sabor, pero al mezclarse y combinarse dan lugar a muchos matices.

Por otro lado, el sentido del olfato contribuye también a la percepción del sabor, el cual está extremadamente desarrollado en los perros. Al masticar se liberan sustancias volátiles que llegan a los conductos nasales.

La morfología de los dientes, la forma de comer de los perros y otras características de su tubo digestivo indican que son animales carnívoros facultativos. La dentición está poco desarrollada, al igual que su sentido del gusto, aunque esto no quiere decir que carezcan de él.

Los sabores y los perros.

Los animales carnívoros estrictos como los gatos no necesitan sentido del gusto por los alimentos dulces y, por lo tanto, no tienen receptores para ellos.

Los perros, al contrario, sí detectan el sabor dulce, ya que pueden incluir ciertas frutas y verduras en su dieta, aunque sea de manera esporádica y en pequeñas cantidades.

Aún así, es necesario acotar que en la lengua de los seres humanos encontramos unos 9000 receptores para los sabores. En perros, solo hay alrededor de unos 1700 receptores.

Asimismo, aunque los canes saborean más o menos como los humanos, el sentido del gusto en perros es menos pronunciado. Además, apenas tienen receptores para el sabor salado y evitan por completo los sabores amargos.

Los perros son animales cuyo sentido principal es el olfato, comprenden el mundo a través de este y no iba a ser diferente con la comida. Los canes seleccionan su alimentos principalmente según su olor, así como las personas suelen elegir sus comidas a través de la vista y la experiencia.

¿Cuáles son los sabores que prefieren los perros?

La mayoría de estudios realizados para descubrir y comprender qué alimentos prefieren los perros se hacen bajo condiciones de laboratorio y con animales criados para este fin. Esto quiere decir que estos canes apenas pueden ser comparables con los que viven en hogares.

Los perros de laboratorio suelen llevar una dieta fija durante toda su vida. Tras el destete, los cachorros comienzan a comer un tipo concreto de pienso y los cambios son poco habituales. Además, debido a este hecho, los perros no viven las suficientes experiencias ni están expuestos a diferentes sabores como para desarrollar el paladar y el gusto.

Sin embargo, la gran mayoría de los piensos que encontramos en el mercado están testados en perros de laboratorio. El fin es fijar la palatabilidad (cuánto le gusta al perro) y evitar posibles efectos adversos a su consumo.

Así, un estudio realizado en la década de los ochenta determinó que los perros prefieren la carne de res, cerdo o cordero antes que la de pollo o caballo. Por supuesto, también prefieren la carne a los cereales. En los piensos, los cereales solo sirven para abaratar los costes y añadir cierta cantidad de nutrientes.

Los canes, en contra de lo que mucha gente cree, también parecían preferir la carne en lata o comida húmeda antes que la fresca, el paté a la ofrecida en daditos y la carne cocinada a la cruda.

Cuando los perros viven en hogares, estas conclusiones que sacó dicha investigación pueden ser contradichas. Los sabores que prefieren los perros que viven dentro de una familia dependerán en gran medida de su experiencia.

Si durante toda su vida al perro se le ofrecen distintos tipos de alimentos, desde piensos hasta productos frescos, su paladar estará mucho más desarrollado y aceptará más tipos de comidas.

Del mismo modo, es muy normal que el can tenga las mismas preferencias que el tutor, así como en sus primeros meses de vida preferirá ingerir los mismos alimentos que su madre.

Los perros pueden saborear el agua

Por definición, el agua es un producto insípido, incoloro e inoloro desde el punto de vista humano. Para los perros, sin embargo, el agua puede tener distintos sabores y olores.

En la punta de la lengua de los perros existen unas papilas gustativas específicas que detectan el sabor del agua. Los científicos sugieren que su finalidad esta relacionada con el equilibrio hídrico del cuerpo del perro.

Los perros también tienen papilas gustativas específicas para detectar matices muy diferentes en las carnes y las grasas, algo de lo que carecen las personas.

Un perro se está lamiendo el hocico.

En definitiva, los perros pueden detectar los sabores de los alimentos en mayor o menor medida. Además, desarrollarán su sentido del gusto en función de cuántos tipos diferentes de alimentos prueben, tal y como ocurre con las personas.

  • Bradshaw, J. W. (2006). The evolutionary basis for the feeding behavior of domestic dogs (Canis familiaris) and cats (Felis catus). The Journal of nutrition, 136(7), 1927S-1931S.
  • DeSimone, J. A., Heck, G. L., & DeSimone, S. K. (1981). Active ion transport in dog tongue: a possible role in taste. Science, 214(4524), 1039-1041.
  • Goatcher, W. D., & Church, D. C. (1970). Review of some nutritional aspects of the sense of taste. Journal of Animal Science, 31(5), 973-981.
  • Houpt, K. A., & Smith, S. L. (1981). Taste preferences and their relation to obesity in dogs and cats. The Canadian Veterinary Journal, 22(4), 77.
  • McLaughlin, S., & Margolskee, R. F. (1994). The sense of taste. American Scientist, 82(6), 538-545.