¿Por qué aparecen las verrugas en perros?

17 Junio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el veterinario Juan Pedro Vazquez Espeso
Como en las personas, las verrugas en los perros suelen aparecer con mucha frecuencia sobre la piel o las mucosas de estos animales. A continuación, vamos a explicar los motivos que producen su aparición.

Dentro de todas las posibles patologías cutáneas que pueden sufrir los perros, las verrugas se encuentran sin duda en el top diez. Por suerte, si bien son muy frecuentes, en la mayoría de las ocasiones no constituyen un problema de gravedad para el animal. Casi siempre, las verrugas en perros suponen un sobrecrecimiento de tejido que, incluso, puede llegar a remitir espontáneamente.

¿Qué es una verruga?

Seguro que cuando hablamos de verrugas, a todos nos viene a la cabeza una imagen similar: un bulto, generalmente pequeño, arrugado, de color piel, aislado o acompañado de otros.

Pero esa no es una definición válida desde un punto de vista médico. Por lo tanto, podríamos describir de forma simple a la verruga, diciendo que es un sobrecrecimiento anómalo de tejido epitelial, causado por el virus del papiloma.

En este sentido, estrictamente hablando, se podría definir a la verruga como un proceso tumoral cutáneo, entendiendo un tumor como un crecimiento anormal de tejido, sin necesariamente un componente de malignidad asociado.

Este tipo de lesiones puede aparecer en perros de cualquier raza y condición. No obstante, suele presentarse con mas frecuencia en animales jóvenes y de edad avanzada, o bien en perros con algún trastorno que afecte al sistema inmunitario.

verrugas en el hocico de los perros.

¿Por qué aparecen las verrugas en perros?

Pues simplemente por la exposición al virus. Si un animal está infectado y tiene verrugas, puede transmitir el patógeno directamente por contacto con otro perro, o bien a través de superficies, como juguetes o camas. Por otra parte, existen animales con partículas virales infecciosas sobre la piel, sin que hayan desarollado la lesión verrugosa.

Cuando las partículas virales se escapan de la verruga original y ‘colonizan’ otro tejido epitelial, comienza la replicación del virus. Sobre el nuevo tejido, se produce una pequeña lesión tisular, generando la conocida verruga. A su vez, esta verruga vuelve a presentar un gran contenido de partículas víricas infecciosas, por lo que el ciclo comienza de nuevo.

En este punto, cabe aclarar que cada verruga es un mundo, y puede causar una infección sobre otro perro, pero también sobre el mismo animal en distinta localización. Por este motivo, es frecuente que estas nunca sean procesos aislados, y suelan aparecer distintas lesiones en varias partes del cuerpo del animal.

El virus que causa verrugas a los perros, no afecta a las personas. Las personas tenemos nuestros propios virus del papiloma.

¿Si mi perro tiene una verruga, debería de preocuparme?

Pues en general, no. Como ya comentamos, es una afección de carácter benigno. Desde un punto de vista médico, suelen ser lesiones asintomáticas, o como mucho, producir ligeras molestias al animal.

Esta circunstancia ocurre si la ubicación de la verruga se encuentra en una zona delicada, como puede ser, por ejemplo, el borde palpebral del ojo o la región bucal.

No obstante, para evitar posibles complicaciones, siempre es recomendable acudir al veterinario al menor indicio de que el perro pueda estar desarrollando una lesión en la piel. A pesar de su carácter benigno, conviene que sean correctamente evaluadas para confirmar su benignidad y diferenciarla de otros procesos, como mastocitomas.

Verruga en un perro

Tratamiento de las verrugas en los perros

Dado que en el desarrollo de la lesión está implicado el sistema inmune, en la mayoría de los casos suelen ser procesos autolimitantes. A medida que las defensas del animal combaten el virus, la verruga irá desapareciendo.

No obstante, en ocasiones, estas lesiones nunca alcanzan una remisión total. En estos casos, y siempre previa evaluación veterinaria, puede ser necesaria la resección quirúrgica.

Esta cirugía estará indicada para lesiones que se encuentren en zonas delicadas o comprometan la calidad de vida del animal, como por ejemplo ojos o boca.

El procedimiento suele resultar sencillo ya que, al ser lesiones superficiales, no son necesarios grandes abordajes quirúrgicos, y la recuperación post-operatoria suele ser inmediata.

En conclusión, las verrugas son unas lesiones fruto de una infección vírica muy contagiosa. Aunque no suelan acarrear problemas de gravedad y la mayoría de las ocasiones carezcan de componente de malignidad, siempre conviene que sean correctamente por un veterinario para evitar posibles complicaciones.