¿Por qué es peligrosa la mordedura de un dragón de Komodo?

28 Agosto, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la bióloga Silvia Conde
La saliva del dragón de Komodo contiene una gran cantidad de bacterias patógenas y toxinas con efectos anticoagulantes en la sangre.
 

En la naturaleza hay animales a los que es mejor observar desde lejos. El veneno de las serpientes, las potentes fauces del cocodrilo, las rápidas garras del león o la peligrosa mordedura del dragón de Komodo son claros ejemplos.

Estos reptiles son conocidos por su gran tamaño, pues son los lagartos más grandes del mundo y también se les conoce como monstruos de Komodo.

El monstruo de Komodo: un enorme lagarto

Estos reptiles llevan el legendario nombre del dragón, una criatura mitológica que poco tiene que envidiar a estos grandes animales.

El dragón de Komodo es un lagarto de la familia de los varanos y es endémico de Indonesia. Actualmente, la especie se encuentra catalogada como vulnerable en la Lista Roja de la UICN.

El dragón de Komodo mide unos tres metros de largo y pesa alrededor de los 70 kilogramos, pero puede llegar a superar los 100 kilogramos de peso.

Su cuerpo musculoso está recubierto de escamas, los individuos más jóvenes son de color verdoso con manchas amarillentas y negras. Los más adultos tienden a un color más marronáceo. La cola es tan fuerte y larga como el resto de su cuerpo, sus garras son también grandes y están divididas en cinco largos dedos.

Un dragón de Komodo.
 

¿Es agresivo el dragón de Komodo?

Su gran envergadura y un sonido siseante a veces es suficiente demostración de poder para evitar un enfrentamiento. Estos animales suelen comer en grupo cuando el alimento abunda, pero pueden darse luchas por la comida o las hembras si es necesario.

Tienen una gran velocidad de respuesta y suelen atraer a sus presas al agua donde aguardan. Se han registrado varios ataques mortales a humanos debido a la magnitud de su mordedura, pero son casos puntuales. Este animal no suele abandonar su hábitat para dañar a otros si cuenta con recursos suficientes.

Las luchas entre los dragones de Komodo son enfrentamientos cuerpo a cuerpo, pues normalmente un individuo intenta agarrar a otro y herirlo. Curiosamente, estos animales son inmunes a su propia mordedura.

La peligrosa mordedura del dragón de Komodo

No es veneno lo que hace peligrosa la mordedura del dragón de Komodo, es su saliva. Los dientes del dragón de Komodo se encuentran ocultos detrás de las encías y a menudo sangran mientras se alimentan. No inyectan veneno como haría una serpiente, su saliva es suficientemente tóxica como para herir de muerte.

Aunque son animales carroñeros, también cazan a sus presas. Los dragones son capaces de matar animales más grandes que ellos con un solo mordisco, como ciervos y jabalíes.

Aprovechan el factor sorpresa para emboscar a su presa y, tras morderla, se retiran a una distancia prudencial hasta que esta se derrumba. Las mordeduras suelen provocar profundos desgarros en la parte blanda de otros animales.

 

Si la presa logra huir, probablemente muera desangrada o sus heridas se infecten gravemente. Se alimentan de mamíferos, aves, huevos y otros lagartos, incluso de individuos de su propia especie.

Su saliva contiene una gran cantidad de bacterias patógenas (Escherichia coli, Pasteurella multocida, Staphylococcus sp.Providencia sp.Proteus mirabilis y P. morganii entre ellas) que pueden provocar sepsis generalizada, pero estas no son las únicas causantes de la muerte de las víctimas del dragón.

En la mandíbula de los dragones se encuentran unas glándulas que secretan una serie de compuestos que impiden la coagulación de la sangre y causan bajada de la presión arterial, hipotermia y parálisis muscular, de forma que el animal mordido se desangra rápidamente y muere al poco rato.

Esta saliva letal ha sido estudiada para aislar y aprovechar sus compuestos anticoagulantes en el tratamiento de enfermedades relacionadas con la trombosis y otros problemas cardiovasculares.

¿Existe la partenogénesis en los dragones de Komodo?

Esta es otra gran particularidad de la especie. Los dragones tienen reproducción sexual y asexual. Esto quiere decir, que las hembras pueden poner huevos no fecundados por un macho.

Este hecho puede ocurrir en la naturaleza, pero se tiene constancia únicamente por hembras criadas en cautividad. Las nidadas partenogenéticas dan lugar únicamente a individuos machos.

La progenitora aporta una sola copia de sus cromosomas que se duplican en la fase de huevo, pasando de ser haploide a diploide. Si la hembra se reproduce posteriormente con su descendencia puede poner huevos tanto de machos como de hembras.

 

Los científicos creen que esta estrategia reproductiva es una adaptación a un nicho ecológico aislado, como ocurre con el hábitat de los dragones. De esta manera, la población sigue creciendo, aunque la diversidad genética disminuye.

La mordedura de un dragón de Komodo.

Los dragones de Komodo son tan fascinantes como indica su nombre, pues con el aspecto y la fiereza de un auténtico dinosaurio sobreviven a la destrucción de su hábitat y la caza furtiva de sus presas. Su mortal mordedura y su capacidad única para perpetuar la especie los convierte en leyendas vivientes, todos unos dragones.

 
  • A central role for venom in predation by Varanus komodoensis (Komodo Dragon) and the extinct giant Varanus (Megalaniapriscus. Bryan G. Fry et al. Norman
  • National Geographic. El dragón de Komodo, el lagarto más grande del mundo, 2018.
  • Lind, A.L., Lai, Y.Y.Y., Mostovoy, Y. et al. Genome of the Komodo dragon reveals adaptations in the cardiovascular and chemosensory systems of monitor lizards. Nat Ecol Evol 3, 1241–1252 (2019).
  • BBC News. 'Virgin births' for giant lizards. 2006.