¿Por qué hay plagas de oruga en otoño?

16 Octubre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el biólogo Miguel Mata Gallego
La oruga procesionaria es una plaga habitual de la primavera, pero para su ciclo vital es esencial el otoño. El cambio climático y otros factores están propiciando su proliferación desmedida.

La oruga procesionaria es una de las especies de invertebrados más conocidas por la población general, especialmente por los tutores de perros —por motivos que veremos a continuación—. A pesar de que el punto álgido de esta plaga es la primavera, su ciclo de vida se ve influenciado fuertemente por cómo sea el otoño.

¿A qué se debe esto? ¿Cómo podemos controlar esta nociva plaga? Si quieres saber más sobre este tema continúa leyendo, pues aquí te respondemos a estas preguntas y otras muchas más.

Una molesta y nociva plaga

La oruga procesionaria (Thaumetopoea pityocampa) recibe este nombre debido a su forma de desplazamiento, ya que sus integrantes forman largas hileras de individuos, las cuales cruzan calles y carreteras como si de una procesión se tratara.

Más allá de su curiosa alineación, esta oruga se considera especialmente nociva para los perros, pues puede causar reacciones alérgicas muy fuertes si el animal la ingiere o entra en contacto con ella. Esto se debe a la gran cantidad de pelos urticantes de naturaleza defensiva que la recubren.

Aparte de los efectos perjudiciales sobre las mascotas, las orugas se alimentan de acículas de pino, lo que provoca la defoliación masiva de muchos de estos árboles.

Existen multitud de insecticidas y tratamientos que pretenden controlar esta plaga, pero por desgracia, muchos de ellos son muy nocivos para el medio ambiente. Por ello, diversos expertos recomiendan atacar a los nidos de procesionaria en su momento más delicado: el otoño.

Una oruga procesionaria sobre un tronco.

El otoño, punto clave en el ciclo de vida de la oruga

Volviendo a la pregunta que aquí nos atañe: ¿por qué hay plagas de orugas en otoño? Existen una variedad de respuestas que lo explican. En un apunte breve, podemos decir que se debe a una combinación del ciclo de vida de la oruga y unos otoños e inviernos cada vez más cálidos, que provocan su proliferación. Nos explicamos.

El ciclo de vida de la oruga procesionaria es complejo. Este comienza en verano, donde los adultos, en forma de mariposa, se aparean de noche para evitar la depredación de las aves. Tras ello, las hembras fertilizadas colocan los huevos en las copas de los pinos.

En verano, estas mariposas eclosionan y comienzan a alimentarse de las hojas de los árboles —principalmente pinos y cedros—.  En otoño, tras desarrollar su estadio larvario, la oruga procesionaria construye los nidos que le servirán de refugio durante el invierno.

Tras el paso de la estación fría, las pequeñas orugas emergen de estos bolsones, preparadas para convertirse en mariposas. Por lo tanto, el otoño, con las orugas comenzando a construir nidos para protegerse, es el momento ideal para eliminar esta plaga de forma manual y evitar los problemas que causa este insecto.

El otoño es el momento ideal para eliminar los nidos de procesionaria de forma manual y respetuosa con el medio ambiente.

El cambio climático provoca más plagas de orugas

Entre los muchos desafíos que provoca el cambio climático a escala global, encontramos el siguiente: la suavización de temperaturas en otoño e invierno provoca unas condiciones más favorables para la proliferación masiva de orugas.

Esta afirmación ha sido respaldada por numerosos estudios. Con la llegada de otoños más suaves, la oruga tiene mayor probabilidad de sobrevivir al invierno. Asimismo, en otoños especialmente cálidos, las procesionarias pueden bajar de sus nidos y provocar las larguísimas filas de individuos que se suelen ver en primavera.

No solo el clima favorece a las orugas

Además de esto, un estudio amparado por el Ministerio para la Transición Ecológica hace hincapié en el efecto que han tenido para las procesionarias las masivas repoblaciones de pinos llevadas a cabo en España, lo cual provoca que sus poblaciones tengan sitios muy adecuados para establecerse.

Este estudio afirma que, para controlar esta plaga, aparte de la eliminación de nidos de forma manual, es importante una gestión adecuada del medio natural. El objetivo final es que el paisaje esté compuesto por más bosques mixtos y no repoblaciones exclusivamente de pinos.

Orugas en un árbol.

El otoño, una época clave para el control de la plaga

En conclusión, los otoños cada vez más cálidos provocan una situación favorable para las procesionarias, pues estas tienen más probabilidades de sobrevivir al invierno. Por ello, es importante establecer el control de plagas en esta época del año, cuando las orugas son más vulnerables —al estar concentradas en nidos—.

En última instancia, ese esencial recordar que todo animal merece respeto y cuidados siempre y cuando se desarrolle de forma natural en el ecosistema. En casos como este, el ser humano ha propiciado la aparición de plagas, por lo que es nuestro deber controlarlas para que los ambientes no se vean dañados.

Battisti, A., Stastny, M., Netherer, S., Robinet, C., Schopf, A., Roques, A., & Larsson, S. (2005). Expansion of geographic range in the pine processionary moth caused by increased winter temperatures. Ecological applications15(6), 2084-2096. Hódar, J. A. (2015). Incidencia de la procesionaria del pino como consecuencia del cambio climático: previsiones y posibles soluciones. Los Bosques y la Biodiversidad frente al Cambio Climático: Impactos, Vulnerabilidad y Adaptación en Espana. Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Madrid, 295-302. Colaboradores de Wikipedia. Thaumetopoea pityocampa [en línea]. Wikipedia, La enciclopedia libre, 2020 [fecha de consulta: 8 de octubre del 2020]. Disponible en <https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Thaumetopoea_pityocampa&oldid=128531394>.