¿Por qué son importantes los parásitos para los ecosistemas?

31 Agosto, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el biólogo Miguel Mata Gallego
A pesar de su mala fama, los parásitos cumplen un rol fundamental en la regulación de los ecosistemas y representan a más de la mitad de las especies animales del planeta.
 

Los parásitos son un tipo de organismos que se aprovechan de los recursos de otros animales para sobrevivir y reproducirse. Tradicionalmente, los humanos los hemos considerado como perjudiciales debido a que suelen dar problemas al ganado y mascotas. Sin embargo, juegan un papel crucial en el equilibrio de los ecosistemas. Sigue leyendo si quieres saber más.

La importancia de los parásitos

Los parásitos son una parte muy importante de la vida terrestre. La práctica totalidad de los taxones animales tienen representantes parásitos, incluyendo filos exclusivamente parásitos, como los mixozoos. Para darnos una idea de la importancia de estos animales sobre la vida en la tierra, se calcula que entre el 50-70 % de las especies animales son parásitas en algún momento de su ciclo vital.

En el mundo microscópico, los virus son el paradigma del parasitismo, ya que solo realizan funciones vitales siendo parásitos de células o bacterias. Profundizando más, veremos como los parásitos han sido y son esenciales para la evolución.

Parásitos y ecosistema.

Funciones de los parásitos en los ecosistemas

Los parásitos escogen un estilo de vida que reduce su probabilidad de ser depredados, ya que encuentran protección en el interior del hospedador. Asimismo, dejan cubiertas necesidades que requieren mucha energía (comer y moverse, por ejemplo) para invertir todos sus esfuerzos en la reproducción. Es así como su estilo de vida es exitoso.

 

En cuanto a la regulación de los ecosistemas, la principal función que cumplen los parásitos es la del control de las poblaciones de hospedadores. Al infectar a estos, las poblaciones de hospedadores se mantienen relativamente constantes, pues los más débiles mueren y los más resistentes permanecen.

Los parásitos cumplen en los ecosistemas la misma función que podrían ejercer los depredadores sobre las presas.

Reguladores de comportamiento animal

Asimismo, los parásitos afectan las interacciones que se dan entre los organismos. Esto ocurre con ciertos parásitos que alteran el comportamiento o costumbres de algún animal. Un ejemplo muy interesante de esto es el del gusano nematomorfo que induce a sus hospedadores al «suicidio».

Este animal se introduce en el cuerpo de grillos para alimentarse y reproducirse. Después, mediante unas sustancias químicas que produce, incita al sistema nervioso del insecto a lanzarse al agua, para que el gusano continúe su ciclo vital. Este ejemplo es muy extremo, pero nos da una idea de cuán influyentes pueden ser los parásitos en la vida.

Importancia de en la evolución: la carrera parásito-hospedador

Sin duda, uno de los efectos más importantes e interesantes que se dan en la interacción entre parásitos y hospedadores es el de la coevolución. Ambos integrantes concurren en una carrera de armamentos coevolutiva, donde el hospedador genera defensas cada vez más complejas contra los parásitos. Por el otro lado, estos desarollan diversas maneras de evitar estas defensas.

 

Este proceso, repetido una y otra vez, provoca una coevolución de ambos, lo cual implica que muchas especies actuales no existirían de no ser por el parasitismo.

Como ejemplo podemos tomar a los parásitos de cría, es decir, aquellos que hacen que el hospedador saque adelante a sus retoños como si fueran propios. Es el caso del críalo y su principal especie hospedadora, la urraca.

Los críalos parasitan los nidos más grandes, considerando que sus polluelos tendrán mayores posibilidades de sobrevivir. Para evitar esto, las urracas reducen el tamaño de los nidos en zonas donde hay críalos, según ha demostrado un estudio.

Como se puede ver en este ejemplo, parásito y hospedador «luchan» para estar mejor adaptados que el otro, lo cual provoca la aparición de nuevas características y la evolución de los mismos.

Parásitos: perjudiciales para el hospedador, pero necesarios.

Normalmente, los humanos tendemos a ver a los parásitos como algo perjudicial que debería ser eliminado. Esto es así porque los invertebrados de naturaleza parasítica suelen afectar a las mascotas y animales de compañía. Asimismo, los parásitos de  humanos (mosquitos, garrapatas y  pulgas entre otros) pueden provocar enfermedades muy graves a personas.

Las graves crisis sanitarias provocadas por la malaria o la peste nos hacen pensar que los parásitos deberían ser erradicados. Esto es entendible, pues de hecho se han hecho importantes esfuerzos en materia sanitaria que han conseguido erradicar tales terribles enfermedades.

 

A pesar de su mala fama, los parásitos cumplen un rol fundamental en la regulación de los ecosistemas y representan a más de la mitad de las especies animales. Cumplen una función esencial en el control de las poblaciones de hospedadores, sin los cuales el equilibrio de los ecosistemas se desmoronaría.

Una garrapata al microscopio.

Para finalizar, podemos decir que los parásitos son una parte esencial de los ecosistemas que debemos intentar mantener y comprender mejor. Aunque es natural que en ambientes urbanos la finalidad sea acabar con ellos, respetar su integridad y utilidad en los medios naturales es esencial para su correcto desarrollo y equilibrio.

 

 

Juan José Soler et al (1995) Does the great spotted cuckoo choose magpie hosts according to their parenting ability?10.1007/bf00177797 Behavioral Ecology and Sociobiology.