Los problemas de la fragmentación de hábitats

07 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el biólogo Miguel Mata Gallego
La fragmentación de hábitats es uno de los principales problemas de la fauna terrestre. Descubre sus causas y cómo podemos remediarlo a continuación.
 

La fragmentación de hábitats es la gran amenaza silenciosa que acecha a los ecosistemas mundiales. Que los territorios se fragmenten y se conviertan en espacios más pequeños tiene un enorme impacto sobre la biodiversidad y la supervivencia de muchas especies.

Pero ¿qué genera esta disrupción de un hábitat? ¿cuáles son sus efectos sobre las especies salvajes? Si quieres saber más sobre el tema, continúa leyendo.

¿Qué es la fragmentación de hábitats?

La fragmentación es un proceso de aparición de discontinuidades en los ecosistemas. Debido a ella, lo que era originalmente una superficie continua de naturaleza, se transforma en un conjunto de fragmentos aislados entre sí.

El proceso mediante el cual se forman estas discontinuidades es antiguo: desde que la humanidad comenzó a cultivar la tierra, empezaron a aparecer estos “pedazos” de naturaleza. Así, lo que originariamente era un gran bosque, se convirtió en pequeños retazos de arbolado rodeado de cultivos.

Más recientemente, la proliferación de carreteras y autovías ha provocado un altísimo impacto en los ecosistemas. Algo tan aparentemente fácil de cruzar como una simple carretera puede constituir toda una barrera vital para muchos animales.

La fragmentacion de hábitats causa muchos perjuicios.
 

Los problemas que conlleva

En primer lugar, la fragmentación de hábitats hace aflorar un problema evidente: nos hace perder espacios naturales donde los animales pueden sobrevivir y reproducirse.

La pérdida de hábitats es, sin ninguna duda, uno de los principales motivos de la desaparición de especies, por delante de otros problemas más conocidos como el cambio climático.

En segundo lugar, la fragmentación hace que los animales encuentren muchas áreas con condiciones medioambientales adversas, que suelen ser los bordes de los fragmentos.

En estas zonas, la supervivencia es más difícil: hay menos sitios donde esconderse, hay mayor insolación, menos oportunidades para encontrar alimento y otros muchos factores atípicos del hábitat natural del animal.

Esto hace que la tasa de extinción de los animales aumente: no es lo mismo un único borde de un enorme área natural que muchos bordes de pequeños trozos de naturaleza.

La fragmentación de hábitats y su efecto sobre las especies

La fragmentación conlleva, aparte de los anteriormente mencionados, graves problemas para las especies animales. A continuación te mostramos unos cuantos.

La “enanización” de la fauna

Uno de ellos es la reducción del área de campeo y búsqueda de alimento. Los animales, cuanto más grandes, más superficie necesitan para sobrevivir. Esto provoca que, si los hábitats se ven reducidos, los animales más grandes se vean en mayores dificultades para sobrevivir.

A la larga, los animales con mayor tamaño corporal ven amenazada su supervivencia y criaturas más pequeñas tienden a ocupar su lugar. Existen muchos ejemplos de esto, siendo uno de los más icónicos el caso del oso panda, cuya población se vio enormemente reducida debido a la fragmentación de sus hábitats.

 

Existen otros muchos ejemplos de grandes animales amenazados por la fragmentación de su hábitat, siendo habitualmente grandes mamíferos. Algunos de ellos son el gorila de montaña en África o el oso pardo en la península ibérica.

Problemas genéticos: la depresión endogámica

La fragmentación de hábitats conlleva la separación de distintas poblaciones de animales en varios parches aislados. Esto genera un problema grave en la genética de las poblaciones. Al ser cada vez fragmentos más pequeños, muchas veces las poblaciones de cada zona solo se reproducen con los individuos de su mismo parche.

Todo esto provoca la ausencia de flujo genético entre poblaciones, al no reproducirse entre ellas. Poco a poco, se van acumulando en sus genes gran cantidad de mutaciones perjudiciales. A este proceso se le conoce como depresión endogámica. Este suceso, a la larga, conlleva el empeoramiento de los genes del animal y su posible extinción.

Un oso pardo levantado en el bosque.

¿Qué podemos hacer para evitarlo?

El primer método para lograr una mejora en la situación de los animales afectados por la fragmentación de hábitats es evidente: procurar no fragmentar áreas de la naturaleza que estén más o menos intactas.

 

Para ello existe la figura de las áreas naturales protegidas, que evitan la acción del hombre en estas zonas. Por tanto, es clave la protección medioambiental.

Sin embargo, la enorme influencia del ser humano sobre el paisaje en amplias zonas del planeta hace de esta misión imposible. En zonas muy antropizadas, como Europa y Norteamérica, desde hace décadas se recurre a un método bastante simple y efectivo: los corredores ecológicos o pasos de fauna.

Estos pasos de fauna son puentes o túneles que salvan obstáculos puestos por los humanos, como una carretera o un canal. Mediante estos ingeniosos sistemas, se consigue asegurar la circulación de animales por el territorio, favorenciendo la mezcla de poblaciones y que los seres vivos tengan el hábitat que necesitan para sobrevivir.

En conclusión, la fragmentación de hábitats es un serio problema para nuestra fauna mundial, pero con las herramientas adecuadas, como los mencionados corredores ecológicos, podemos hacerle frente o por lo menos mitigar sus consecuencias.