¿Qué siente un perro cuando te mira?

04 Agosto, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el biólogo Samuel Sanchez
Cuando un perro te mira a la cara, posiblemente esté tratando de entender tus sentimientos, para así poder responder en consecuencia a ellos.

Cualquier tutor de un perro estará de acuerdo en que el contacto ocular con él responde a algo más que una mera experiencia sensorial. Es común que las personas describan la mirada del can como una llena de sentimientos, amor e intenciones. “Me habla con los ojos”.

Esta expresión está mucho más fundamentada de forma científica de lo que en un principio se podría creer. La mirada de un can hacia su tutor encierra muchos secretos, pero tiene una función por encima de todas las cosas: la empatía.

Si quieres saber más acerca de esta bella y útil interacción interespecífica, te animamos a seguir leyendo, pues aunque no lo parezca, en el mundo animal todo tiene un sentido.

La importancia de la comunicación

El reconocimiento de las emociones permite a los animales evaluar las intenciones y motivaciones de otros congéneres, lo que les otorga la capacidad de responder de forma adecuada y anticiparse a los hechos.

Esto permite mantener relaciones a largo plazo y evitar encuentros conflictivos que no benefician a ninguno de los integrantes, por lo que más allá de mero altruismo, la empatía animal tiene un enorme valor adaptativo.

La habilidad de reconocer y responder de forma adecuada ante estímulos aumenta el fitness (supervivencia) tanto del que emite la señal como del que la recibe.

Todo esto es aplicable para individuos de la misma especie, pero también a la hora de comunicarse con seres vivos de otros géneros y órdenes. Tal y como es natural, el perro ha aprendido a identificar las expresiones del ser humano, pues de la correcta comunicación con él depende, literalmente, su vida.

Un perro mirando a su tutor.

¿Qué siente un perro cuando te mira?

Cuando un can fija su mirada de forma atenta en el tutor, está tratando de entenderlo. Un estudio científico trató de cuantificar la efectividad de esta relación. Los pasos seguidos fueron los siguientes:

  • 17 perros fueron expuestos a dos estímulos sensoriales de procedencia humana. Uno de ellos fue una cara (alegre o enfadada) y otro un sonido de enfado o agrado. Estos parámetros se entremezclaron en diversas pruebas.
  • Estas pruebas se repitieron varias veces para cada uno de los canes. Se monitorizó por qué variables sentían preferencias.

Los resultados, aunque quizá no nos sorprendan, ponen en evidencia un hecho importantísimo: los perros integran las emociones humanas no solo al mirar la cara, sino también al comprender los sonidos que emitimos con ella.

Esto se evidencia debido a que casi el 70 % de los canes prestaron más atención a las caras que presentaban vocalizaciones congruentes con la expresión facial (sonido alegre con cara contenta, por ejemplo).

Tal es el nivel de compresión canina, que algunos científicos estiman que esta capacidad es equiparable a la de un niño pequeño de hasta dos años de edad.

Por ejemplo, un perro entiende a la perfección que los lamidos hacen sentir bien a su tutor, por ello, lo catalogan como un estímulo positivo que brindar en momentos de dificultad y estrés. No es coincidencia que los canes otorguen cariño desmesurado cuando ven a alguien llorar, pues desde luego, entienden la situación.

Más allá de la interpretación

Cuando un perro mira a la cara de su tutor no solo entiende sus emociones, sino que también se contagia de ellas. El estrés, por ejemplo, es una sensación que el can hace suya cuando la observa en su entorno familiar.

Además de distinguir perfectamente las tonalidades y los cambios de humor en el ser humano, los perros son capaces de integrar mediante el olfato las hormonas que producimos en estados de peligro, miedo y ansiedad. Esto, en muchos casos, también genera respuestas negativas en el animal.

Un perro lamiendo la cámara.

La empatía es la clave de la convivencia

Como hemos visto en estas líneas, cuando un perro te mira a la cara está tratando, en la mayoría de los casos, de entenderte. Como es normal, la comunicación visual también responde a otras necesidades. Por ejemplo, el can puede estar tratando también de expresar alguna necesidad o malestar.

Más allá del entendimiento, es esencial que como tutores tengamos claro que nuestras emociones también afectan al bienestar de las mascotas que nos rodean. Los perros son capaces de entender el estrés y el miedo, pero más allá de integrar estas emociones, se contagian de ellas y las sienten en sus propias pieles.

Es natural que pasemos por malos momentos, y por ello, con estas afirmaciones no queremos transmitir que un tutor deba de esconder su llanto delante de su mascota. Al revés, es en estos momentos cuando más se requiere de su cariño o afecto.

De todas formas, evitar gritos o ruidos fuertes en casa a pesar de que estemos estresados, será bueno tanto como para nosotros como para la mascota del hogar.

 

  • Albuquerque, N., Guo, K., Wilkinson, A., Savalli, C., Otta, E., & Mills, D. (2016). Dogs recognize dog and human emotions. Biology letters12(1), 20150883.