Reproducción en tarántulas: un baile con la muerte

10 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el biólogo Samuel Sanchez
El canibalismo es una presión selectiva que responde al proceso de selección natural. Las tarántulas macho se juegan la vida apareándose, mostrando un impresionante despliegue de medios.
 

El mundo natural funciona a base de intercambios. Cualquier actividad tiene un coste y el valor entre lo dado y lo obtenido se conoce como ‘trade off’. La reproducción no está exenta de esta regla y las tarántulas lo saben mejor que nadie.

Existen muchas especies en las que los machos se juegan la vida para atraer la atención de las hembras. Es un mecanismo común de selección natural, ya que únicamente los más arriesgados y fuertes tendrán hijos. Por ello observamos colores llamativos, cantos estridentes y peleas entre machos durante las épocas reproductoras. Los machos llaman la atención de los depredadores pero también de potenciales parejas.

En este juego de apuestas, los machos de muchos grupos arácnidos salen siempre perdiendo, porque ¿cómo sobrevivir cuando el máximo peligro es ser depredado por tu propia pareja? ¡Sigue leyendo para descubrir este arriesgado y apasionante baile!

Reproducción en tarántulas: las hembras son dominantes

Las tarántulas son arácnidos englobados dentro de la familia Theraposidae, fácilmente reconocibles por su considerable tamaño y  peludo aspecto. Lo que pocos saben es que machos y hembras son físicamente diferentes, algo conocido como dimorfismo sexual.

  • Los machos son delgados y más pequeños. Esto les otorga una mayor gracilidad y facilidad de movimiento, pues su misión vital es la búsqueda de hembras.
  • Las hembras son robustas y grandes, ya que su misión es poner el máximo número de huevos. Presentan un abdomen hinchado y son mucho más sedentarias que los machos.
 
  • Las hembras pueden vivir más de 15 años, mientras que los machos mueren en general un año después de alcanzar la madurez sexual (cinco años aproximadamente).
Una tarántula y una mano.

La madurez sexual y el inicio de la búsqueda

Las tarántulas mudan periódicamente, proceso en el que se deshacen de su viejo exoesqueleto para poder continuar creciendo. Los machos sufren una última muda que delimita su madurez sexual: están listos para reproducirse.

De los pedipalpos de un macho adulto salen unas pequeñas estructuras denominadas bulbos palpales, que jugarán un papel esencial en su reproducción. El macho crea una tela especial sobre la que colocará su esperma, y lo recogerá con los bulbos antes descritos para poder inseminar fácilmente a la hembra.

Aquí empieza la búsqueda. Muchos cuidadores de tarántulas describen a sus machos adultos como pequeñas bolas nerviosas de pelo, pues su único interés es escapar de los terrarios para reproducirse. Así es: los machos se convierten prácticamente en recipientes seminales con patas. Mientras tanto, las hembras continúan con su vida normal, pues es el macho el que tiene que acudir a su guarida para conquistarla.

 

El momento de jugarse la vida

Una vez el macho ha localizado la guarida de la hembra comienza la danza mortal. El macho realiza un movimiento llamado ‘drumming’ o tamborileo, golpeando frenéticamente los pedipalpos contra el suelo. Estudios con la especie de araña Hygrolycosa rubrofasciata han mostrado que las hembras prefieren machos que producen tamborileos largos. Así, esta llamada podría representar la calidad del macho como pretendiente. 

Tras un tiempo variable, la hembra saldrá de su escondite con sus patas delanteras levantadas y mostrando los colmillos. Es el momento clave del macho. Este se posicionará rápidamente debajo de la misma, colocando unos ganchos tibiales especializados sobre los colmillos de la hembra. Con todas sus fuerzas, la levantará lo máximo posible para poder insertar el esperma con sus bulbos palpales sobre la espermateca de la hembra, localizada en el abdomen.

Una vez inseminada la hembra, es el momento del macho de correr o convertirse en la merienda de su compañera.

¿Cuestión de suerte?

El hecho de ser depredado o no podría parecer una cuestión de azar, pero existen muchos factores que juegan un papel esencial en la supervivencia del macho. Por ejemplo, en la especie de araña Lycosa tarantula, estudios han observado que los machos solo se acercan a las hembras durante el día. Este parece ser el momento más adecuado pues las hembras tienen su guardia baja.

La estacionalidad también juega un papel importante. Cuanto más tiempo pasa en la época reproductora, más probabilidades existen de que una hembra ya haya sido fecundada. En este caso, cualquier macho aventurero será una presa con patas y no un posible compañero.

 

Lo más curioso es que todo indica a que la posibilidad de ataque de la hembra no parece tener relación con su nivel de hambre. Factores como la duración del tamborileo del macho, su cuidado a la hora de entrar en la guarida de la hembra o la rapidez de la cópula parecen ser los verdaderos condicionantes del éxito.

Una tarántula buscando a su compañera.

Un asunto de selección evolutiva

Como hemos podido observar, en la reproducción el tarántulas el riesgo por parte del macho es uno elevado pero necesario. Los machos más preparados tendrán más posibilidades de sobrevivir, pudiendo fecundar a más hembras antes de su muerte. El canibalismo tiene un objetivo claro a nivel evolutivo que forma parte del proceso de selección natural: solo tendrán hijos los más aptos.

 

 

https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/j.1439-0310.2004.01012.x https://www.artroposfera.com/todo-sobre/tar%C3%A1ntulas/reproducci%C3%B3n/ https://academic.oup.com/beheco/article/13/5/615/327734