Rutinas de ejercicio para perros: ¿cuáles son las mejores?

02 Febrero, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la bióloga Ana Díaz Maqueda
Quizá pienses que salir a correr con tu perro es el mejor ejercicio para él. Sin embargo, la clave está en su nariz.

Para que nuestras mascotas se mantengan sanas, tanto física como psicológicamente, necesitan mantenerse activas. Por ello, es muy recomendable que llevemos a cabo rutinas de ejercicio para perros, entre otras tareas.

Si quieres evitar problemas de conducta o la aparición de patologías físicas en tu mascota, te ofrecemos algunas actividades que podrás realizar con tu perro. Estas, además, favorecerán el vínculo de unión que existe entre tu perro y tú, y hará que en vuestra relación aumente la confianza mutua. Además, no importa la edad de tu can; él marca el ritmo de sus ejercicios.

Ejercicio en perros

Rutinas de ejercicio para perros en casa

Antes de trabajar con el perro durante el paseo, debemos ejercitarlo en casa. De esta forma, el can ya saldrá cansado, pero con la nariz activa. Así evitaremos problemas, como que nos tire de la correa o que no utilice su nariz.

El ejercicio que haremos dentro de casa es el trabajo de olfato. Además de conseguir que el perro ya salga a pasear relajado, haremos que sus posteriores paseos sean más fructíferos. Conseguiremos que camine más despacio, esté más atento a su entorno, sobre todo a los olores, y también que confíe más en sí mismo.

Una de las pruebas que podemos hacer son los laberintos. En casa colocaremos comida apetitosa de forma estratégica. Por ejemplo, encima de una silla, por el suelo, en un rincón, bajo la mesa… de forma que construyamos una especie de laberinto donde el perro, a través de su nariz, consiga todo los premios.

Otro buen ejemplo es ofrecer al perro su ración diaria de alimento escondida dentro de una caja con muchos trapos y ropa vieja. Para conseguir la comida deberá usar la nariz y permanecer un rato buscando. 

Deberemos variar la dificultad de este tipo de ejercicios en función de lo acostumbrado que ya esté el perro. Si es la primera vez que lo hacemos, debemos ponerle objetivos muy sencillos, para evitar que la frustración sea alta.

Pasea con tu mascota

Pasear con tu perro es fundamental. Deben realizarse, al menos, tres paseos diarios y  que uno de ellos sea de, mínimo, 45 minutos. Ocasionalmente, existirán excepciones, como que el perro esté enfermo, que esté lloviendo mucho o algo similar.

Algo muy importante que hay que tener en cuenta es que salimos a pasear por el perro, no por nosotros. Por ello, intenta ir donde quiera el can, detente cuando él desee oler algo, aunque se pare cada medio metro. Es su paseo. Si no lo realizamos así, frustraremos al perro, que acabará tirando de la correa, sufrirá estrés y no disfrutará. Por otro lado, si el lugar por donde sales lo permite, es mejor que la correa sea de, al menos, tres metros.

Por último, es interesante para el perro que, regularmente, la ruta que realicemos con él sea novedosa. Es decir, si siempre recorremos el mismo camino, para el can ya no habrá nada nuevo y puede llegar a aburrirse. Por esta razón, es bueno que, cada dos o tres días, hagamos un recorrido diferente para que el perro pueda descubrir nuevos lugares. Otra opción que tenemos es la de realizar rutas de senderismo junto a nuestro compañero.

Perros aptos para el senderismo

Tened momentos de calma

Ahora que ya hemos ejercitado el cuerpo y la mente de nuestro perro, toca volver a la calma. Dentro de las rutinas de ejercicio para perros, poco se habla de sentarnos junto a él en un lugar tranquilo y, simplemente, disfrutar de la compañía del otro.

Realizar esta actividad todos los días tras el último paseo del día provocará que los niveles de estrés de nuestro can bajen al mínimo. Además, poder estar tumbados juntos refuerza, ampliamente, el vínculo con nuestra mascota.

  • Bueno, R. Á. (2018). Etología canina: Guía básica sobre el comportamiento del perro. veterinaria.
  • Cal, R. (2019). Habla con ellos: educación canina.
  • Rugaas, T., & Ramos, B. P. (2001). El lenguaje de los perros: las señales de calma. Kns.