La tortuga almizclera y el misterio de su hibernación

20 Noviembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la bioquímica Luz Eduviges Thomas-Romero
Las tortugas almizcleras, como otras tortugas de agua dulce, pueden estar sumergidas alrededor de 100 días en un estanque de agua fría con la superficie cubierta por una capa de hielo.

La tortuga almizclera común (Sternotherus odoratus) es una especie abundante comprendida en el taxón de los quelonios, que habita en cualquier masa de agua permanente. Es fácil encontrarla en aguas de corrientes poco profundas, estanques, ríos o lagos de agua clara.

A pesar de su aspecto poco llamativo y sus características compartidas con otros miembros de su grupo, esta tortuga esconde un gran secreto: su capacidad de hibernación. Si quieres saber todo acerca de este fascinante proceso, continúa leyendo.

¿Qué rasgos caracterizan a la tortuga almizclera?

El comportamiento más destacado de la tortuga almizclera común es su táctica defensiva. Cuando se la molesta, esta tortuga libera rápidamente un líquido maloliente de sus glándulas almizcleras, hecho que le otorga su nombre común. Además, este tipo de defensa le valió a la tortuga almizclera el apodo de «apestosa».

El macho de esta especie es particularmente agresivo y no lo pensará dos veces antes de morder. Otro comportamiento único que exhibe la tortuga almizclera común es caminar en el fondo del arroyo o estanque, en lugar de nadar como otras tortugas.

La cabeza de una tortuga almizclera.

Distribución geográfica

Esta especie se puede encontrar a lo largo de la costa del este de los Estados Unidos, desde los estados del noreste hasta Florida. Su rango se extiende hacia el oeste hasta la región de los Grandes Lagos, a través de Illinois, hasta el oeste de Kansas y Oklahoma, y alcanza su distribución más occidental en el centro de Texas.

El desafío de la hibernación para la tortuga almizclera

Cabe señalar que las tortugas son animales ectotermos —como el resto de los reptiles—, es decir, no son capaces de generar su propio calor interno. Por tal razón, dependen de fuentes de calor externas para alcanzar una determinada temperatura corporal.

Si el agua del estanque en el que habita el animal está a una temperatura de 1 ℃, su temperatura corporal será muy similar. Por ello, si ocurre que las condiciones climáticas no son las adecuadas para el animal, este responde restringiendo su actividad metabólica.

Muchas tortugas de agua dulce en climas templados pueden pasar los períodos de invierno sumergidas en agua bajo el hielo o en lodo donde la oxigenación es pobre, lo que representa un desafío de supervivencia. El caso de la especie que aquí nos atañe es el más extremo de todos.

En general, las tortugas no pueden sobrevivir teniendo cristales de hielo en sus cuerpos. Esta es la razón por la cual buscan hibernar en el agua, donde sus temperaturas corporales permanecen relativamente estables y no van a congelarse.

Además del agotamiento de oxígeno, la congelación y la desecación son los principales desafíos durante la hibernación. Para sortear estas condiciones, el organismo de la tortuga almizclera debe adaptarse durante períodos prolongados de tiempo.

¿Cuál es el secreto que permite a la tortuga almizclera vivir bajo el agua?

Esta duda nos asalta, pues sabemos que las tortugas tienen pulmones y respiran aire. Entonces, ¿cómo sobrevive este animal en un estanque helado tapado con hielo? Estas tortugas han logrado una adaptación de su metabolismo en respuesta a la temperatura del ambiente que, como vimos antes, determina su temperatura corporal.

Lo primero que sucede cuando se expone a este animal al agua fría es que enlentece su metabolismo. Cuanto más frío se pone el ambiente más lento es su metabolismo, por lo cual, la demanda de energía y de oxígeno disminuye.

Pero ¿aún necesita oxígeno?

Definitivamente y como todo el resto de seres vivos complejos, estas tortugas necesitan oxígeno aún en su estado de hibernación. Es interesante conocer que, en esta situación tan singular, las tortugas absorben el oxígeno disuelto en el agua del estanque, según estudios.

El intercambio sucede de modo extrapulmonar, a través de una superficie corporal de piel muy delgada que deja al ras los vasos sanguíneos. Este curiosos suceso ocurre en una estructura llamada bursa cloacal.

El término técnico del proceso es respiración cloacal y es posible debido a que la cloaca de las tortugas está dotada de la musculatura que permite el ingreso y salida del agua. De esta manera, puede obtener suficiente oxígeno para satisfacer sus necesidades mínimas sin usar sus pulmones.

La adaptación de la tortuga almizclera a las caídas de la temperatura

Otro evento crucial, que deriva de la disminución del metabolismo, es lidiar con la acumulación de ácido láctico en el organismo. Tal aumento de concentración del compuesto puede ser peligroso e incluso letal si continúa por mucho tiempo.

Pero, ¿cuánto tiempo es demasiado? Estudios han demostrado que varias especies de tortugas de agua pueden sobrevivir a la inmersión forzada a temperaturas frías en el laboratorio durante más de 100 días.

Resulta sorprendente conocer que estas tortugas movilizan calcio de sus conchas para neutralizar el ácido láctico. De este modo, efectúan un proceso de equilibrio similar al que ocurre cuando tomamos los antiácidos que contienen calcio para la acidez estomacal.

Una tortuga almizclera duerme.

No es un dulce despertar

En la primavera, cuando las tortugas emergen de la hibernación, despiertan con dolor y entumecimiento. Por esta razón, se muestran desesperadas por tomar el sol para aumentar su temperatura corporal, acelerar su metabolismo y eliminar estos subproductos ácidos.

Tras despertar, las tortugas son muy vulnerables a los depredadores y otros peligros. Además, durante la hibernación estas aumentan de peso por la absorción de agua, pero aparentemente mantienen alguna función renal.

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