Las cecilias: ¿gusanos o vertebrados?

23 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el biólogo Samuel Sanchez
Las cecilias son anfibios vertebrados que nos recuerdan a gusanos y lombrices, pero de mayor tamaño. Estos animales presentan diversas características fascinantes.

El mundo natural, a pesar de su diversidad, a veces ofrece soluciones similares a problemas parecidos. Esto se conoce como convergencia evolutiva, basada en la aparición de estructuras semejantes entre animales no relacionados, condicionadas por las necesidades biomecánicas del ambiente en el que habitan. Este término es muy importante para comprender la existencia de las cecilias, que presentaremos a continuación.

¿Cómo si no es posible que un animal vertebrado se asemeje tanto a un gusano primitivo? La respuesta es sencilla: la selección natural elige a los seres vivos más exitosos que más posibilidades de supervivencia tienen en un ambiente dado, pues estos serán los que darán lugar a descendencia pasando a las siguientes generaciones sus características.

Es por ello que las cecilias parecen lombrices, pues ambas especies habitan en el reino subterráneo y esta forma alargada y agusanada es muy exitosa en este ambiente.

Los anfibios menos conocidos

Las cecilias son anfibios pertenecientes al orden Gymnophiona. Habitan mayoritariamente en regiones tropicales húmedas y exhiben hábitos fosoriales, es decir, viven bajo tierra. Debido a su rango vital limitado y a su carácter tímido, estos alargados seres rara vez entran en contacto con el ser humano. Por ello, son muy poco conocidos por la población general y es fácil que una persona inexperta los confunda con un gusano de proporciones enormes.

A continuación, te presentamos algunas características generales de estos anfibios:

  • Las cecilias presentan tamaños diversos, desde los 98 milímetros de la especie Idiocranium russeli hasta el metro y medio de Caecilia thompsoni.
  • Tienen ojos muy pequeños, que en muchos casos solo son capaces de detectar diferencias lumínicas en el ambiente. Algunas especies presentan todo el aparato ocular enterrado bajo epidermis, una característica que muestra que bajo tierra los ojos son órganos vestigiales.
  • No tienen extremidades, pero presentan una fuerte musculatura craneal que les permite abrirse paso entre el sedimento, por lo que se consideran excelentes excavadoras.
  • Poseen dos “tentáculos” sensoriales localizados entre la nariz y los ojos, que les permiten detectar olores.

Como podemos ver, estos animales están completamente adaptados para una vida subterránea. Esta adaptación va más allá de modificaciones morfológicas externas, pues al igual que las serpientes, suelen presentar pulmones reducidos (o el izquierdo ausente) para mantener su forma delgada y agusanada. La especie tretochoana eiselti carece de ambos pulmones, pues diversos estudios han descubierto que respira únicamente por la piel.

Una cecilia sobre un fondo blanco.

Ecología de las cecilias

Como hemos adelantado con anterioridad, estos pequeños vertebrados pasan la mayor parte de su vida enterrados. Algunas de las especies, como Caecilia pachynema, solo salen durante la noche y en episodios de lluvias torrenciales.

Como en el resto de anfibios, su dieta es insectívora y de pequeños vertebrados. Por ello, a pesar de su lentitud y falta de reflejos, mantienen las características de un animal depredador (como por ejemplo, dientes proyectados hacia atrás que les permiten sujetar al alimento).

Una curiosa reproducción

Es interesante dedicar un espacio propio a la reproducción de este animal, pues presenta estrategias no vistas en ningún otro tipo de vertebrado. Por ejemplo, la especie Boulengerula taitanus muestra una forma de cuidado parental basado en la matrifagia, es decir, las crías se alimentan del tejido de la propia madre.

Un estudio de la revista Nature mostró resultados reveladores en lo referente a este cuidado parental atípico:

  • Las hembras de esta especie presentan una piel dos veces más gruesa que los ejemplares juveniles que no han dado lugar a descendencia. Esto es, se preparan para que parte de su cuerpo sea consumido.
  • Las células de este tejido son diferentes a las de otros epitelios, pues están preparadas para aportar proteínas y grasas a las crías.
  • Estas crías presentan una serie de dientes temporales que les permiten arrancar los segmentos de piel de su madre.

Este no es un método de cuidado parental común en las cecilias, pues la mayoría se limitan a proteger a los huevos enroscándose sobre ellos. Algunas especies son ovovivíparas, es decir, que las larvas salen completamente formadas del oviducto de la hembra tras pasar por un estadio de huevo dentro del útero.

Muchas cecilias están completamente ciegas.

La naturaleza no nos deja indiferentes

Como hemos podido observar, las cecilias son animales de exóticas características muy poco conocidas por el ser humano. En comparación con otros anfibios, existe muy poca información en lo referente a su ecología y costumbres.

El primer paso para prevenir la extinción de cualquier especie es conocerla a fondo y por ello los estudios de la fauna, por extraña y enigmática que sea, son esenciales para preservar la biodiversidad del planeta.

 

 

 

  • Fox, H. (1983). The skin of Ichthyophis (Amphibia: Caecilia): an ultrastructural study. Journal of Zoology199(2), 223-248.
  • Gymnophiona, wikipedia. Recogido a 21 de julio en https://es.wikipedia.org/wiki/Gymnophiona.
  • Wilkinson, M., & Nussbaum, R. A. (1997). Comparative morphology and evolution of the lungless caecilian Atretochoana eiselti (Taylor)(Amphibia: Gymnophiona: Typhlonectidae). Biological Journal of the Linnean Society62(1), 39-109.